Por Óscar Alemán/ Blog El lado rebelde del verde 

El cielo está nublado, una brisa cálida corre, la noche poco a poco se presenta y le da paso a la madrugada. Una madrugada que augura lluvia. En algún momento de la existencia, este cuerpo, desprovisto de la conciencia yacerá arrojado y esparcido sobre la tierra, siendo del valor de ella misma, formando parte íntegra del ciclo natural de la vida. Pero antes que tenga ese privilegio, pienso sobre lo que sucede en torno a la tierra misma. Ahora toca en estos días, tiempos para la lucha social, para incidir junto al jornalero, al cansado campesino, al joven intrigado. Hablar de nuestros derechos, de nuestros sueños, de nuestras posibilidades, de nuestro papel en el campo y en el pueblo. Hablar de colectivizar lo material y la mano de obra, de colectivizar los sueños de libertad, los sueños de dignidad. Sueños donde no entra la explotación por estar prohibida en nuestras utopías. Despacio, acompañando a los ancianos que resisten el paso del tiempo y el peso de la sabiduría campesina, caminamos con ellos.

El verde también tiene su lado rebelde. Un lado insurgente que crece con cada despertar de conciencia, ahí, en casa, en la intimidad de los pensamientos que son motivados a revolucionar las creencias más sencillas por el poder de lo colectivo. Ahí, cuando se sale a la calle y se logra percibir que la naturaleza también tiene derechos, cuando se logra ver que todo es parte de una casa, de un sistema que es abierto y cerrado a la vez, en donde convergen ciclos biogeoquímicos que son imperceptibles a la vista, pero tangibles en el entorno. Ahí, donde al observar por la ventana de un autobús en marcha, solamente se vislumbra empobrecimiento y acaparamiento de los elementos naturales originado entre muchas cosas, por la injusta distribución de la riqueza y la mala administración de los territorios.

El lado rebelde del verde también es construido. Se construye cuando se asume que no es posible ser inerte a lo que sucede alrededor, se construye cuando se concibe el mundo con unos ojos que muchas personas no comprenden o no son capaces de apreciar en las cosas sencillas, en los esfuerzos locales, en la capacidad de ser autónomx y de generar rebeldía consecuente, en la rebelión ante la opresión que socava el verde y la resistencia en defensa de la vida. Esa es la principal razón por la que hoy decidí escribir estas líneas, unas líneas que intentan visibilizar un esfuerzo colectivo, legítimo, ecológico y comunitario: La Agroecología cómo la parte rebelde del verde.

La Finca Integral Auto sostenible es el campo experimental para la Ingeniería en Agroecología de la Universidad Luterana Salvadoreña. La FIA se comprende de una extensión de tierra en el Cantón Las Casitas del Municipio de Santo Tomás, San Salvador, de 4.5 Mz, en donde se integran la producción de abonos orgánicos (lombri-compost, humus, bokashi), repelentes y foliares, quema montes, controladores de hongos y enfermedades y controladores biológicos de la parcela,  con los cultivos de granos básicos (maíz, fríjol, arroz), hortalizas (Tomate, chile, berenjena, pepino, lechuga, rábano, ayote, pipián, etc.), cultivo de plantas aromáticas (chipilín, yerba mora, menta, albahaca, yerba buena, cilantro, alcapate, loroco, etc.), los frutales (papaya, níspero, guayabas, zúnganos, mangos, guineos, naranjas, limones, aguacates, zapotes, neem, cocos, etc.).

 Todo esto bajo el concepto del Sistema Milpa y aunada a las tecnologías alternativas como el Biodigestor productor de gas metano para la estufa, la bomba EMA que sirve para bombear agua de un cuerpo acuífero y utilizarla para regar cultivos, también se “guarda el invierno” en 4 reservorios de 8x2x1.50 que almacenan agua lluvia para regar posteriormente los cultivos que en la FIA existen, las obras de conservación de suelos reflejadas en siembras a curvas a nivel, acequias de ladera, las camas bio intensivas donde se cultivan hortalizas, el sistema de riegos por gravedad, las eras hortelanas manejada con micro túneles, el estanque de ferro cemento que capta 30 m3 de agua lluvia, el deshidratador solar, el bio filtro instalado cerca del área de lavar, el mandala (sistema de cultivo a doble excavación en forma de espiral, simulando la cosmovisión de los pueblos originarios que beneficia en espacio y distribución de los cultivos y otras tecnologías alternativas al sistema convencional de producción agrícola buscan la mejor utilidad de todos los recursos existentes dentro y alrededor del centro agropecuario, para proveer no solo de alimento, sino que a través de la venta de sus excedentes obtener ingresos.

La Finca Integral Auto Sostenible es un concepto nuevo, innovador y sustentable que ofrece una alternativa real al problema alimentario de El Salvador y dónde estudiantes de Ingeniería Agroecológica reciben las clases prácticas del Ingeniero César Erazo, el administrador de la FIA. Entre las clases de Problemas Agroecológicos, dónde las y los estudiantes resuelven problemas relacionados a la Gestión Comunitaria del Agua y la agroecología cómo plataforma de lucha reivindicativa, hasta las clases de Cultivos Orgánicos, dónde las y los estudiantes aprenden a diseñar sistemas productivos basados en los principios agroecológicos, el Ingeniero Erazo aporta desde su conocimiento científico y la Metodología de Campesina a Campesino (MCaC), la forma de enseñar la verdadera filosofía de la Agroecología a las y los que asisten a las clases. Además, este conocimiento se comparte cada semana en una Cátedra Campesina, dónde campesinas y campesinos de diferentes partes del país, se juntan para aprender y desaprender prácticas agrícolas.

Ante el desequilibrio climático, la agroecología constituye una herramienta fundamental para mitigar y adaptar al cambio climático a través de una mayor eficiencia energética, menor dependencia de combustibles fósiles y de insumos sintéticos, aumento del secuestro de carbón y la captura de agua en los suelo.

Desde la agroecología pretendemos detenernos a reflexionar hacia dónde queremos que se dirija el alimento, replantearnos nuestro estilo de vida y recuperar el poder que somos.  Sin duda, la agroecología se decanta por el equilibrio, pero para ello es necesario también un gran cambio en nuestros hábitos y tender al decrecimiento.

Es tiempo de saborear el café caliente y despertar con algún acto de rebeldía. Algo que implique resistencia campesina, que nos convierta en combatientes en este mundo de consumo, no estamos por la labor de entregar estas ideas al sistema y venderlas, nuestra lucha es preámbulo de una inquietud de movimientos. Soñamos con un mundo mejor, pero no queremos quedarnos esperándolo, queremos construirlo desde abajo, es nuestra forma de resistir, es nuestra forma de mostrar resiliencia, es nuestra humilde forma de demostrar que la Agroecología es el lado rebelde del verde.


Flora *Óscar Alemán es estudiante de Agroecología, miembro de la Red Activistas y Bloguero de GatoEncerrado. Busca sus blogs en la barra de menú, haz clic en “Blogs” y luego en “El lado rebelde del verde”

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