El principal río de los salvadoreños podría ser contaminado desde una mina en Guatemala, a partir de 2019. Las autoridades salvadoreñas dicen que han pedido a Guatemala que se una en un monitoreo regional de las aguas, pero Guatemala no ha respondido (o no ha querido responder).


Por Marvin Díaz

Ambientalistas salvadoreños y guatemaltecos se reunieron en Jutiapa, al sur de Guatemala, para discutir el impacto que la reapertura de la mina Cerro Blanco podría generar en ambos países; y especialmente en contra del Lempa, que es el principal río salvadoreño. Los ambientalistas consideraron urgente reunirse en septiembre, según dijeron a GatoEncerrado, porque se enteraron de que los nuevos dueños de la mina están planificando trabajar en ella a partir de 2019. En esa mina, según un reporte de The Northern Miner, quieren extraer los 1.24 millones de onzas de oro y 4.7 millones de onzas de plata que han detectado.

La mina fue cerrada en 2016, cuando la empresa canadiense Goldcorp Inc anunció una suspensión temporal bajo el argumento de que era una estrategia comercial para no perder lo invertido. Los ambientalistas, por su lado, interpretaron la suspensión como una victoria de su lucha contra la contaminación de los ríos. Luego, a principios de 2017, la empresa anunció que decidió vender la mina a Bluestone´s Resources Incorporation.

Pedro Cabezas, miembro de la Alianza Centroamericana en contra de la Minería (ACAFREMIN), dijo a esta revista que si los nuevos dueños ejecutan proyectos en Cerro Blanco, las aguas del río Lempa podrían contaminarse y afectar a un porcentaje importante de la población salvadoreña.

El río Lempa alimenta a dos tercios de la población del país: las aguas son utilizadas para uso doméstico, agricultura, ganadería y la pesca”, dijo Cabezas y agregó que el problema todavía puede ir más allá y generar un conflicto entre Guatemala y nuestro país, donde la minería ya fue prohibida: “La teoría de los Estados dice que cada país es independiente y soberano de implementar su propia estrategia económica, el problema es que la contaminación será desde Guatemala hacia El Salvador y eso podría generar un conflicto entre ambas naciones”, dijo.

Ambientalista Carlos Centes explica las consecuencias de la reapertura de la mina.

GatoEncerrado buscó a la ministra de medio ambiente y recursos naturales, Lina Pohl, para preguntarle cómo El Salvador se está preparando ante la posibilidad de que la mina Cerro Blanco sea reaperturada en Guatemala. Ella respondió que hasta ahora no ha visto una amenaza real. Es decir que nuestro país no se está preparando ante el escenario de que los proyectos en la mina se retomen.

Yo no puedo hablar como ministra de amenaza o posibilidades, nosotros hablamos de realidades y hasta ahora no hemos tenido ninguna contaminación que pueda provenir (desde la mina Cerro Blanco en Guatemala)”, dijo Pohl.

La ministra también dijo que una de las cosas que, de forma general, ha hecho el Gobierno de El Salvador es pedirle a Guatemala que haga monitoreo de aguas, pero que hasta ahora los guatemaltecos no han respondido.

Esto dijo a GatoEncerrado la ministra Lina Pohl.

En un informe que la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH) publicó en junio de 2013, advirtió que los principales afectados serán los salvadoreños que viven cerca de las zonas por donde pasa el río Lempa y que eso podría tener un impacto en el agua de todo el país.

El río Lempa recorre varios departamentos de El Salvador: entre esos, Chalatenango, San Vicente y Usulután. El río, según los datos del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), cuenta con un área de 10.082 km² y alimenta al río sucio, en Ahuachapán; también al río Acelhuate en San Salvador y al río Grande en San Miguel.

Julio González, activista del Colectivo Madre Selva en Guatemala, dijo que no tiene sentido continuar en la extracción de oro y plata por dos cosas: la contaminación casi irreversible que la minería metálica provoca en los ríos y el poco material que la mina realmente tiene.

Durante 18 años no han podido sacar ni tan siquiera un gramo de oro de esta mina, ese es un proyecto fracasado. Además, impacta de forma negativa a los pobladores de Asunción Mita (en Guatemala)”, dijo González.

González agregó que la amenza minera en Guatemala está peor que en El Salvador, donde se prohibió. González dice que los gobiernos guatemaltecos, incluido el de Jimmy Morales, han otorgado cantidades importantes de licencias de exploración a empresas mineras. “Solo Goldcorp  Inc tiene 386 licencias de proyecto extractivo, de las cuales 168 son de minería metálica y el resto de minera de cante”, aseguró González.

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