Un estudiante de Ciencias Sociales de la UES narra los momentos en los que su familia se enteró de su orientación sexual, y sobre cómo debe estar alerta a su alrededor en la única universidad estatal de un país en el que al menos 600 personas LGBTI han sido asesinadas en 24 años, y la mayoría de crímenes quedaron impunes


Por Clanci Rosa

“Creo que descubrir que  uno es homosexual es una pregunta que nace de la heteronormatividad pero se entiende. En mi caso desde que yo recuerdo soy así, nunca me descubrí, talvez en algún momento tuve duda de lo que me gustaba, pero por injerencias externas, no porque en algún momento no fuera gay”, responde Carlos* sobre su descubrimiento como hombre gay.

Tiene 19 años, estudia en la Universidad de El Salvador (UES) su segundo año en Ciencias Sociales (CCSS). Es un joven muy dinámico, divertido y con mucho carácter. Carlos no oculta su orientación sexual, de hecho tiene una relación sentimental que todo y todas conocen dentro de  la UES.

“Considero que es difícil expresar tu orientación sexual y será peor dependiendo del contexto en el que la persona se desarrolle, su familia, la comunidad donde vive, su lugar de estudio o trabajo”, afirma

Una pregunta hace a Carlos regresar  a sus días en educación básica en donde  las cosas fueron  diferentes,  sobre todo en la adolescencia donde la mayoría empieza a interesarse por sus parejas del sexo contrario.

“Recuerdo que empezaron las preguntas familiares y de mis amigos: ¿cuándo vamos a conocer tu novia?  Empezaban a querer arreglarme citas con niñas, en una sociedad heteronormada así funciona la lógica de las relaciones y no cabe la posibilidad de relaciones homosexuales”,  responde con una especie de risa nerviosa.

Carlos prefería evadir el tema como una salida más estratégica en medio de las constantes pláticas al respecto.

Pero Carlos en realidad ha sido afortunado ya que el contexto de otros jóvenes es diferente, pues sufren de  bullyng, amenazas de sus familiares e incluso se han conocido casos de adolescentes que se suicidan, al no ser aceptados y no encontrar una salida a lo que la sociedad llama problema.

Según  cifras proyectadas en marzo del 2017 por el Ministerio de Salud Pública (MINSAL) al menos 11 personas por cada 100 mil habitantes se quitan la vida en El Salvador cada año, con una cifra alta de jóvenes y aunque públicamente nunca se habla de suicidios por discriminación LGBTI, muchas organizaciones de esta comunidad afirman que sucede.

Encontrar apoyo en los amigos, dice Carlos es algo muy motivador. “Con mis amistades nunca hubo momento específico de expresarles mi orientación sexual, más bien con la confianza es como se van transformando las relaciones y compartiendo lo que somos en la vida. Hay varias reacciones, pero yo generalmente he recibido un muy buen trato. No he sido discriminado, al menos no directamente o de una manera fuerte”, relata.

Este no es el caso de más de 600 personas LGBTI que han sido asesinadas en los últimos 24 años (1993-2017). Según informes brindados por organizaciones LGBTI en los primeros dos meses del 2017, se cometieron catorce crímenes por odio contra esta comunidad. Estos crímenes implicaron tortura y mutilación genital. En lo que va del 2018 ya se reportan varios crímenes similares.

Para Carlos esta situación es preocupante y no deja de sentir miedo sobre todo por las personas externas que predican el odio. “Es preocupante la situación que se viven en la calle, nunca se sabe quiénes están cerca de uno, en mi caso yo ya he hablado con mi familia, lo hice el año pasado, a los 18 años”, afirma.

“Les expliqué que yo no he tenido novia, que tuve novio, su reacción los primeros días fue de tristeza, nunca me trataron mal en realidad, pero prefieren no tocar el tema y eso tampoco es saludable pero considero que en este momento es lo mejor para nuestra relación”, agrega.

Como se vive la homofobia y la transfobia en la UES

La Universidad de El Salvador, única institución de estudios superiores estatal, no se escapa de la homofobia y la transfobia. A los máximos organismos de la UES han llegado denuncias de estudiantes LGBTI que no ha sido escuchadas, uno de los casos más sonados es el de Daniela Alfaro estudiante de educación para la salud.

En 2015 Daniela  Alfaro contó al medio digital INTER PRESS SERVICE  (IPS) que ha puesto varias denuncias desde 2010 ante las autoridades universitarias por agresiones sufridas en el baño de hombres, el que debe utilizar, pero sus denuncias no han sido escuchadas, según Daniela, porque ella es una mujer trans.

El caso de Carlos es diferente.  “En mi experiencia particular como estudiante de Ciencias Sociales- Humanidades, puedo decir que gran parte del estudiantado no se muestra abiertamente homofóbico o intolerante,  y digo abiertamente porque hay resistencias enormes con estos temas y estoy seguro que aunque no se exprese, aún hay pensamientos heteronormados o que se reproducen desde la palabra de “Dios”, explica.

Este sábado 30 de junio se realizará la Marcha del orgullo LGBTI en el país. Esta fiesta tiene lugar el 28 de junio,  día en el que se conmemoran los disturbios de Stonewall (Nueva York, Estados Unidos) de 1969, que marcaron el inicio del movimiento de liberación homosexual.

En El Salvador la comunidad LGBTIQ+ aprovecha esta marcha para llevar sus exigencias al Estado Salvadoreño.

 “Creo que una de las principales demandas al Estado debe ser una vida libre de vulneraciones de cualquier tipo y para cualquier tipo de personas de la orientación sexual que sea” enfatiza Carlos.


*Carlos es un nombre ficticio para proteger la identidad de la fuente

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