Foto/Xochitl Acevedo

Por Xochitl Acevedo/Gatos al desnudo

Para muchas personas, la vida en zona rural es un tanto despegada y olvidada puesto que las personas que viven sumergidas en la zona urbana desconocen poco o mucho de lo que es vivir en el campo, pero sobre todo, desconocen lo que es estudiar en una escuela muy distinta a una escuela de una ciudad.

Emérita Cruz y Emerson Valladares tienen algo en común, y eso es que los dos son docentes de la zona rural. Ambos han ejercido la profesión de maestro en distintas escuelas de El Salvador. Emérita, en el Centro Escolar Cantón “El Jícaro” en San Matías, La Libertad,  quien a la fecha ya lleva 15 años y nueve meses en dicho centro; Emerson en el Centro Escolar Caserío Acahuaspán, Cantón El Palmar, Tamanique, La Libertad, quién trabajó allí por tres años.

La profesora y directora Emérita, describe su centro de trabajo como un lugar donde ha pasado quince años de su vida, esa pequeña escuela, que al entrar ve sus tres salones, la dirección en el primer salón, las secciones de kínder hasta tercer grado en un segundo salón, y en el tercero de cuarto hasta sexto grado, que es como esta divida la escuela. Su cancha de básquetbol en la parte trasera, a su derecha una pequeña bodega donde las madres de familia llegan a cocinar y a su izquierda los baños de fosa, (que afirma temer algún accidente con los niños más pequeños por lo que siempre al ir al baño los acompaña) y un camino de llantas a medio enterrar que van a dar a la cancha de fútbol que ya es parte de la comunidad.

Las vivencias en la zona rural suelen ser un poco más abiertas a las realidades que en la zona urbana, puesto que los docentes llegan a ser una parte más significativas en la vida de los alumnos, que en la zona urbana. “Los niños sienten un apego más emocional hacia nosotros los maestros, porque muchas veces en sus viviendas los padres son un poco más desentendidos y por esta razón llegan a ser más con uno”, afirma Cruz, quien a su misma vez dice que en la zona urbana los niños y niñas ven a sus maestros como “algo que les tiene que pasar, ellos saben que deben de ir a la escuela, estudiar, graduarse, etc. En cambio en el campo no, estudiar es un sacrificio para ellos mismos, por eso lo valoran más y le tienen más aprecio”.

En el año 2009, el Gobierno, quien en ese entonces era presidente de la República Mauricio Funes Cartagena, implemento el programa de útiles y uniformes escolares gratis a las escuelas públicas, brindando así oportunidades a todos aquellos niños y niñas, y jóvenes estudiantes para cumplir los estudios de educación inicial hasta la media. Sin embargo, a pesar de ello las dificultades en otros aspectos continúan, es allí donde interviene el factor delincuencial en el país, puesto que a pesar de que la educación es gratuita, los porcentajes de educación no concuerdan con lo que suponía seria tener dicha oportunidad.

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La niñez rural es muy apegada sus maestros y padres, que forman parte esencial de su educación. Foto/Xochitl Acevedo.

Cruz, dice que “muchos niños y niñas han desertado en estudiar, porque las familias han sido amenazadas por los delincuentes y los niños también deben de irse y así dejar de estudiar. Por lo menos en el centro escolar han habido casos de ese tipo”. Y es que aunque se regalen útiles y uniformes hay algo muy importante en lo que el gobierno debe de trabajar, tanto para los alumnos y alumnas como para los maestros, y es la seguridad del país.

Sin embargo, no solo son esas las dificultades que un alumno debe de pasar en las zonas rurales, sino también aquellas necesidades que surgen camino a la escuela, ya que es muy cierto que dan los zapatos y uniformes, pero lo dan casi siempre tardado, y ese tiempo los alumnos deben de ir descalzos o en “yinas”, y al momento en que ya los tienen los zapatos se desgastan rápidamente porque las calles no están pavimentadas, deben de pasar alguna quebrada, en algunos casos ríos, y en época de lluvia es mucho peor porque se mojan todos los días y al final no les duran sus zapatos ni uniformes, “incluso algunos llegaban sin zapatos” afirma Valladares.

Pero también el maestro como tal tiene sus retos que cumplir al trabajar en una escuela rural, Cruz dice de que su mayor reto de cada año de trabajo es que los alumnos “aprendan más allá que leer y escribir, sus padres casi siempre solo les inculcan que las mujeres deben de criar hijos y estar en la casa y los hombres en el campo, ese es su límite, y como maestro no nos podemos quedar a que ellos sigan pensando así, por eso considero que mi reto es ese, que ellos y ellas no piensen en poco y no vean que la escuela es su tope, sino que sigan más allá, luchando por ser cada día mejores”.

En cuanto al docente Emerson, uno de los retos que vivió en los años que estuvo en la escuela del Caserío Acahuaspán fue sacar a los niños del campo, “gracias a la Escuela Americana y el Museo Tin Marín los pudimos llevar a ese museo, eran 60 alumnos los que nunca habían salido, no conocían San Salvador, incluso algunos iban vomitando porque nunca habían viajado, y fue muy gratificante porque lo que aprendieron en ese viaje lo siguieron haciendo ya en la escuela”, y otros de los retos que él tuvo que pasar fue que aprendió a hacer señas porque tenía dos alumnos sordos mudos.

Ambos docentes concuerdan que el Gobierno debe de mejorar el sistema educativo, debe de evaluar distinto a la zona urbana y a la rural pues cada zona la educación es distinta y es allí donde se ve el desbalance de las estadísticas. Además de la implementación de mejores temas  en los programas y de la pedagogía, y también de las mejoras de la infraestructura del centro. Sin duda alguna la educación en el campo es muy distinta a la de la ciudad, es por ello que el sistema educativo debe de evaluar cada una de las necesidades que posee los centros educativos rurales.

Pero la educación no solo es cosa del gobierno, de los docentes o  de los alumnos, sino también de los padres y madres de familia ya que ellos son la primera escuela y es donde deben de inculcar todos esos valores necesarios para que los alumnos puedan desenvolverse, convivir con los demás compañeros e ir formando una sociedad mejor.


xochitlXochitl Acevedo: soy estudiante de periodismo de la Universidad de El Salvador, me gusta  analizar todos los sucesos desde el fondo, ver las cosas desde todas las perspectivas presentes. Me encanta la historia de El Salvador. Como ser humano, pero sobre todo, como estudiante de periodismo, defiendo los derechos humanos y creo que es importante hacer periodismo para defenderlos, pero también para hacer más humanos a los humanos.

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