La avioneta hace llover veneno sobre las casas de la familia Ponce en la época navideña y de fin de año. Tres principales agroquímicos para el cultivo de caña de azúcar están afectando a las poblaciones de San Vicente. En la Asamblea Legislativa hay posiciones encontradas para prohibir estos productos


Por Marvin Díaz

La Navidad y fin de año para la familia Ponce es diferente a las demás. Cada año, una avioneta sobrevuela –cual si fuese trineo- sus tres viviendas de adobe, esparciendo una lluvia de veneno mortífero sobre ellos, y la comunidad San Carlos Lempa, Tecoluca, San Vicente.

Ana Rosa Ponce, esposa y madre de dos pequeñas, alza sus ojos al cielo, describiendo cómo el pájaro de hierro desprende la sombra de la muerte. “Las avionetas pasan seguido regando los cañales. Sobre las casas y la comunidad, pasa bien bajito el avión regando eso bien feo”.

Ella y todos los miembros de su familia conocen perfectamente el olor y la sensación del principal madurante de caña de azúcar, el glifosato. “El tufo (olor) es muy fuerte y a veces arden los ojos. No se aguanta”.

Aquella situación ha desatado un asesino silencioso la familia Ponce. “Mi niña de ocho años y mi mami padecen de asma. Mi hermano y mi esposo padecen de los riñones, insuficiencia renal.”

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Entre los meses de noviembre y diciembre, los productores de caña de azúcar realizan fumigaciones aéreas para madurar este cultivo. El principal madurante utilizado es el Glifosato, el agroquímico que ha tenido contacto con habitantes que padecen de enfermedades renales crónicas.

El municipio de Tecoluca es considerado de los principales lugares de cultivo de caña de azúcar debido a la siembra indiscriminada, hasta llegar a pocos metros de comunidades, caseríos y cantones de la zona. Tal situación hace que familias enteras sufran las fumigaciones aéreas y quema del cultivo. En 2015, la alcaldía de este municipio contabilizó 6,000 manzanas de cultivo de caña de azúcar, beneficiándose diversos ingenios azucareros del país.

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En el seno de la Asamblea Legislativa hay posiciones encontradas en cuanto a la prohibición de agroquímicos que son utilizados en los cultivos de caña. Mario Ponce, diputado del PCN, aseguró que los problemas renales denunciado por habitante del bajo lempa no es producto del riego del glifosato. “Si nosotros prohibimos el madurador de caña estaríamos afectado la economía del país”, mencionó.

Mientras tanto, Marta Evelyn Batres, diputada del partido de derecha, Arena, pidió un “estudio responsable del tema” en cuanto a las afectaciones de los agroquímicos. “Tenemos que buscar el origen y las causas; estamos anuentes a realizar un estudio responsable que venga a frenar todo tipo de efecto negativo”.

Según datos de importación de insumos agrícolas del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), indica que para el 2013, se importó más de $9 millones en la compra de glifosato y paraquat, principales agroquímicos para el cultivo de caña de azúcar.

Omar Cuellar, diputado del FMLN, expresó que han existido esfuerzo para reformar la Ley de Pesticidas, Fertilizantes e insumos Agropecuarios, esto con el fin de prohibir la utilización del glifosato y paraquat. “Hubo oposición de grandes empresas que distribuyen insumos agropecuarios, entre estas las que vende glifosato para madurar la caña”, indicó.

Esmeralda Villalta, coordinadora de CRIPDES San Vicente pidió a los productores de caña de azúcar no realizar fumigaciones aéreas ni quemas del cultivo para que las familias del Bajo Lempa tengan una Navidad y fin de año sin contacto con agroquímicos.

“Se tienen que regular las acciones que se hacen con la siembra de la caña, se tiene que evitar las fumigaciones aéreas y las quemas. Esta situación genera problemas respiratorios en los habitantes y otros problemas de salud”, expresó.

Villalta enumeró diversos problemas que sufren las comunidades por la problemática. “Los madurantes se filtran en los pozos artesanales y contaminan las aguas de las poblaciones; también se ven afectado la biodiversidad de la zona y hace uso indiscriminado de las aguas de ríos para regar los sembradíos”, finalizó.

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La familia Ponce recibirá el año 2018 entre el ruido de la avioneta derramadoras de veneno mortífero; el olor de la comida de fin de año se mezclará con el “tufo fuerte” del glifosato. Posiblemente las enfermedades que sufren varios de sus miembros se agudicen más para este año nuevo.

Las navidades y fines de años siempre es lo mismo: “la avioneta pasa regando los cañales y no se aguanta el tufo del veneno que le echan”.

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