Por Tania Primavera/@TaniaPreza   

 Vi la isla al ver la arena negra que no recogí.  Estado sobrenatural de la música que viaja en una pirámide de cristales con prismas y fósiles de mares que no conozco. Brilla, es negra gris.  La mente en blanco otra vez. La miro. Los discursos no importan. La ventana sigue abierta. Un día entero para hablar. La diversión de Ser: Comienza la voz que llama y fui. Una abuela esperaba entre los cocoteros. Un perro con nombre de César, trasnocha en busca de alimento, la ramada es casa, la comunidad familia. Duerme arrullado hasta el amanecer.

Caminando en la arena, el horizonte dibuja palmeras sin fin hasta el manglar. Los astros haciendo su trabajo, donde lo simple es gracia. Ahí donde las estrellas fugaces se me regalan, pero tengo muchos deseos. Hay suficientes estrellas. Me quedo dormida después de la fogata, el néctar sagrado del maguey tuvo su efecto. Despierto. A lo lejos, luces de embarcaciones.  Camino hacia la hamaca azul cama. La luna va conmigo, es lámpara. No puedo dormir. El sonido de mar es la memoria ahora. El ansia de volver antes de irme.

Prefiero no pensar, solo sentir, solo ver, solo ser. El sol en el rostro otra vez. Hombres tejen  trasmallos, grandes redes de pesca artesanal. Pueden ser, pescadores, migrantes, caminantes, con una historia que aun no sé. Las muchachas jalan agua en cántaros de plástico de colores. Vienen una y otra vez.  El sol duerme en ese lugar. La mujer rostro ovalado llevando baldes en su cayuco,  se pierde entre los espesos manglares. Va en busca de algo. La veo regresar. Sonrientes son. Sorprendida voy. Algo hay, algo que intento descifrar de la playa Garita Palmera ¿Cómo era hace siglos? Siempre quiero revelaciones del pasado de Cuscatlán. Imagino.  Sin las chozas de palma, como una donde entran rendijas de luz desde que el sol no avisa y es.

Busco entre mis libreras algo, encuentro libros de historia que no mencionan ese lugar. Ir tras alguna pista, el testimonio. Observo los ojos.  Lo que vi. Llegando al corazón de la selva de palma donde se fusiona con la mar, la calma, el trabajo, el silencio. Encontré en parte, solo en parte, el presagio de volver.


Tania Preza2Tania Primavera Preza: Integrante del Consejo Editor de la Revista Trasmallo. Ha participado en jornadas lúdicas con jóvenes utilizando el “Juego Los Izalcos” sobre cultura ancestral indígena, la edición de exposiciones museográficas, y talleres con jóvenes sobre derechos humanos y memoria histórica. Actualmente es responsable del Área de Comunicaciones del Museo de la Palabra y la Imagen (MUPI), y conduce junto a un equipo del MUPI la  Red de Jóvenes en Defensa de los Derechos Humanos.  Desde abril de 2015 es bloguera del espacio “Gotas de Néctar en Revista Gato Encerrado

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