El río Jiboa es abundante en materiales pétreos -que viene de las piedras-, materiales que son extraídos por empresas como CESSA, ARCO Y BLOKITUBOS para la elaboración de materiales de construcción. Estas acciones repercuten en la vida del río y en la vida de miles de familias que residen en las riberas del Jiboa.


Por Marvin Díaz

Los hermanos Alvarado Hernández, como todos los días, entran en lo que todavía queda del río Jiboa para pescar, y esta mañana de septiembre, bajo un sol que quema, no ha sido la excepción. Su morral sigue vacío desde las tempranas horas del día en que llegaron a pescar, como suele ocurrir. Si no pescan no comen, porque la pesca es la única forma de sostener económicamente a la familia, como también lo es para las otras 25 familias que residen en la pequeña comunidad de San Rafael el Pedregal del departamento de La Paz, asentada en las riberas del río Jiboa.

Ronald, uno de los hermanos adolescentes de la familia Alvarado, dijo a esta revista, mientras sostenía una atarraya con la que esperaba atrapar algunos peces, que esa mañana no habían pescado casi nada. “Yo y mis hermanos pasamos desde las 7 de la mañana hasta como a la 1 de la tarde para ver si agarramos algo, ahorita solo hemos atrapado dos chacalines (camarones), pero peces no hemos agarrado nada”, dijo con un gesto de decepción.

A un lado de los Alvarado, Yanira Arce y su amigo inseparable Jesús López Gómez refrescan sus pies en las aguas color café del río y explican por qué se está quedando sin agua, sin peces y contaminado. Para ellos, todo se debe a lo que han provocado las empresas CESSA, ARCO y BLOKITUBOS, quienes han obtenido el permiso para extraer minerales de parte del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

“Esto afecta bastante porque ya no se puede venir a pescar y también ha bajado el nivel del agua en los pozos y en el río, todos hemos sido afectados”, expresaron luego de hacer un recorrido de 150 metros por el río con periodistas.

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El río Jiboa es una de las fuentes hidrográficas más importante de El Salvador que nace en el municipio de San Rafael Cedros, Cuscatlán, y recorre una longitud de 60 km, pasando por el departamento de La Paz, desembocando en el Océano Pacífico.

La comunidad San Rafael el Pedregal, municipio de Rosario de La Paz, departamento de La Paz, es una de las comunidades que alberga a unas 25 familias, y se encuentra a un costado del río Jiboa, uno de los caudales más ricos en minerales pétreos que son explotados por empresas que fabrican materiales de construcción.

Material pétreo: Se refiere a aquello que está constituido o recubierto por rocas o piedras. También puede nombrar a lo que tiene un aspecto rocoso.

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Eran las diez de la mañana de un día de septiembre cuando esta revista llegó a la pequeña comunidad de San Rafael el Pedregal, que para describirla basta decir que la atraviesa una calle de piedras, tierra y de muy difícil acceso donde se hicieron casas de adobe y láminas, en la parte alta de la comunidad circula una de las importantes carreteras llamada “calle vieja a Zacatecoluca”, y a unos 150 metros abajo de la comunidad se encuentra el río Jiboa.

En la comunidad nos esperaban unas 20 personas entre líderes, habitantes y representantes de la alcaldía de Rosario de La Paz que querían hacer pública la problemática de extracción de minerales pétreos por parte de tres empresas constructoras y cómo estas acciones están afectando negativamente los recursos naturales del río.

En la entrada de la comunidad reza un mensaje de la alcaldía que prohíbe la extracción de minerales basado en el art. 7 de la ordenanza municipal, y que de ser incumplida se sancionará con la cantidad de $114.29 según el Art. 13.

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 Ernesto Antonio Alberto García, vicepresidente de ADECROMINA y miembro de las cuencas hidrográficas de El Salvador H, pone en contexto la problemática que viven cientos de comunidades que están asentadas en las ribberas del río Jiboa. “Lo que nos afecta es la extracción de piedra, balastre, arena y grava; los minerales del río se están acabando cada día y el agua se va consumiendo porque se está yendo a profundidades” dijo García.

Según el líder comunal, las empresas extraen los materiales para que sirva como materia prima de construcción. “Más de 30 años las empresas CESSA, ARCO y BLOKITUBOS han están extrayendo material masivo para elaborar bloques, tubos y materiales de construcción. Debido a esto el río se va deteriorando tanto en agua y en la vida de los peces” señaló.

Blokitubos es una empresa Salvadoreña que ha suministrado bloques y adoquines de concreto por 36 años a la industria de la construcción en El Salvador. La planta de Blokitubos está ubicada en el kilómetro 45 de la carretera del Litoral, a un costado del puente el río Jiboa.

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García considera que la problemática radica en los permisos que le ha brindado el Gobierno central, a través del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, a estas empresas para extraer dichos materiales. “Ellos (las empresas) piden permisos autónomos y no se pueden tocar por las municipalidades porque se los han dado el gobierno central”, mencionó el líder.

Ángel Rosendo Torres, miembro del consejo municipal y de la comisión del medio ambiente de la Alcaldía de Rosario de la Paz, expresó que “el código municipal dice que la alcaldía rige su propio territorio y que es el ente regulador de todas las ordenanza que se dan como territorio que le pertenece, por lo tanto le hacemos un llamado a la ministra de Medio Ambiente que escuche la voz de las comunidades”, enfatizó el concejal.

Torres agregó que estas empresas utilizan máquinas para poder extraer el material en los ríos. “Yo observé a las maquinas extrayendo arena a altas horas de la noche y de la madrugadas con grandes reflectores cerca del lugar donde dice la ley que no se puede extraer material”, testificó.

Los pozos artesanales que son alimentados por el río Jiboa son afectados y esto provoca que exista un desabastecimiento de agua para las comunidades aledañas al río. A esto se le suma la poca, o casi nula, extracción de peces ya que es una fuente de economía para muchas familias que residen a la orilla del río.

El técnico Ambiental de Santiago Nonualco, Roberto Bernabé, expuso que “el deterioro del Jiboa viene desde hace 15 años, esto a causa de la deforestación y la extracción de minerales”. También mencionó que la explotación del río es de un 50%, y de seguir así se podría complicar la situación actual del Jiboa.

La esperanza en un convenio por el rescate del río

Bernabé también dio a conocer que pronto “firmarán la alianza por el rescate del río Jiboa la cual participarán 18 municipios del departamento, sociedad civil organizada y autoridades del Ministerio de Economía, Medio Ambiente y Ganadería” dijo el técnico ambiental. Con este convenio se busca regular la extracción de material pétreo, reforestar toda la ribera del río  y sensibilización para la población en la protección del mismo.

Miguel Cartagena, miembro del Foro del Agua de El Salvador, señaló que no se pueden imponer los intereses económicos a costa de la vida humana y natural. “No es posible que exista un lucro económico que privilegia la ganancia sobre la vida, la extracción de materiales pétreos altera la topografía del río e impactando a las comunidades”, resaltó.

A esta denuncia se le unió la organización Madre Cría quien hizo un llamado a las autoridades correspondientes. “Lo que esperamos es un cumplimiento de las leyes en la extracción de materiales pétreos y que se apliquen las medidas de legislación ambiental a las empresas”, mencionó David Vásquez, técnico de Madre Cría.

Las comunidades solicitaron de una forma unánime que se regule o se detenga la extracción de materiales pétreos en toda la zona del río Jiboa ya que ellos (comunidades) son los afectados por esta problemática que lleva ya más de 30 años que se ha venido originando.

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Mientras no se regule la extracción de estas tres empresas, y otras que hacen lo mismo en las riberas de los ríos de El Salvador, familias como la Alvarado Hernández seguirán yendo a los ríos contaminados intentando pescar para sobrevivir en un país con el 95% de sus aguas contaminadas.

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