El río Titihuapa, en Cabañas, es uno de los pocos ríos que todavía figura en el listado de los más puros de El Salvador. Pero una granja de cerdos se ha convertido en su mayor amenaza durante los últimos diez años, ignorando sanciones impuestas por el MARN y un proceso judicial ante el Tribunal Ambiental. Esos cerdos se convierten en la carne que luego compramos en los supermercados Selectos. Esta investigación fue pensada como documental sonoro, el texto de abajo y los gráficos solo acompañan a los audios.


Por Claudia Chicas

Documental sonoro
Texto y gráficos

Pedro tiene 70 años de sentir, respetar y amar al río Titihuapa como a un padre. El brillo en sus ojos no deja dudas de su pasión por esas aguas dulces. O bueno, por esas aguas que deberían seguir dulces, si no fuera por las heces de cerdo que la Granja El Progreso, ubicada en Cabañas, lanza frecuentemente sin importarle la contaminación que provoca y la afectación a los 10,533 habitantes de San Isidro. Pedro es uno de los afectados y asegura que está dispuesto a dar pelea hasta que logre detener la contaminación o la vida se le acabe. Lo que suceda primero. En su lucha social, Pedro sabe que tiene que enfrentarse a uno de los dueños de la granja, Rafael Andrés Jovel Miranda, quien es uno de los principales proveedores de carne de cerdo para la cadena de supermercados Selectos.

“No lo quiero como río, lo quiero como que fuera mi papá, porque él me dio comida desde niño. ¡Grandes camarones que nos comíamos! Eso fue la vida de nosotros y no permito que lo contaminen. Bueno yo soy el primero en pelear por ese río”, dice Pedro, determinado a entregar hasta su último aliento para salvar lo que queda del Titihuapa.

Basta con platicar con los pobladores de los cantones Maquilishuat, Santa Lucía y zonas que rodean o son atravesadas por el río para encontrar que el sentimiento hacia el Titihuapa no es propio y exclusivo de Pedro, sino colectivo. Algunos de esos habitantes entrevistados para esta investigación dicen que desde 2005, cuando advirtieron que el agua cristalina se transformó en color café por las heces de los cerdos, buscaron ayuda y denunciaron. Pero hasta ahora, septiembre 2018, no encontraron el acompañamiento que querían de parte de las autoridades para rescatar el río. Aunque, en teoría pero no en la práctica, sí hubo algunas acciones de las autoridades.

Antes de que la granja descargara las heces de los cerdos en el Titihuapa, Pedro afirma haber sido un microempresario del pescado que sacaba del río con sus redes de pescador. Todo se le vino abajo, hasta la quiebra, cuando los peces no soportaron las heces de cerdo y murieron.

“Pues la Granja ayuda, muchas personas trabajan allí, pero ellos (los dueños de la granja) tienen que poner de su parte. La Ministra de Medio Ambiente les dijo, delante de mí: ‘Si ustedes siguen contaminando el río Titihuapa, vamos a tener que cerrar la cuchera’. En eso se quedó”, describe un habitante, quien pidió no ser identificado por temor a represalias.

Fotografía de uno de los afectados con las heces de los cerdo en el río Titihuapa / Foto Claudia Chicas.

Titihuapa

El río Titihuapa es alimentado por cinco ríos menos caudalosos del departamento de Cabañas. En una de las áreas del río, exactamente a la altura de la zona conocida como “El Puente”, está la cueva pintada con arte rupestre. Tiene dibujos que dejaron los ancestros y que no hay en ninguna otra zona de El Salvador.

El Informe de Calidad de Agua de los Ríos de El Salvador, publicado en 2017, ubica al Titihuapa en la posición número 15 de los ríos con buena calidad de agua. Ese informe también indica que solo 20, de los 55 mantos acuíferos que existen en el país, tienen agua en buen estado.

Actualmente, el río tiene zonas donde el agua todavía puede encontrarse clara, pero hay espacios donde se encuentra café por las heces de los cerdos y con espuma por algunos químicos que la granja lanza al río.

Santiago, amigo de Pedro y habitante de las zonas aledañas del río, dice que él es un testigo directo. Ya ha observado cuando la granja lanzó heces al río.

“Los que sufrimos somos los que menos tenemos, porque el que tiene dinero, pues ese hace sus pozos y ya tienen el agua como sea, pero los pobres no podemos hacer eso, por eso queremos cuidar el río. Aquí resarcimiento no hay”, dice Santiago.

Granja El Progreso

La granja El Progreso está ubicada en el kilómetro 63 de la carretera que conduce hacia Sensuntepeque. Exactamente está ubicada en el cantón Maquilishuat del municipio de Ilobasco, Cabañas. Según el registro que el MARN tiene, la granja comenzó como un pequeño negocio y obtuvo permiso del ministerio para operar con 3,600 cerdos en un inmueble de 25 hectáreas. Luego de unos años, la granja incrementó la cantidad de animales y el espacio: llegó hasta la crianza de 30 mil cerdos y 125 mil aves en un terreno de aproximadamente 50 hectáreas.

La expansión de la granja, por supuesto, tuvo impacto en el medio ambiente, sobre todo en el río Titihuapa y en las comunidades más cercanas. Ante esa contaminación, los habitantes de Cabañas se organizaron y denunciaron la contaminación ante el MARN. El ministerio conoció el caso e impuso medidas cautelares, con el apoyo del juzgado ambiental de la zona central del país.

Rafael Jovel Miranda fundó la granja en 1987. El Banco Industrial de El Salvador le brindó mérito al ejercicio profesional en beneficio de la avicultura salvadoreña.

Tres tribunales ambientales

El Salvador cuenta únicamente con tres tribunales ambientales en todo el país, para conocer problemáticas como la del río Titihuapa. Los tribunales están ubicados en San Salvador, Santa Ana y San Miguel, y son los responsables de garantizar que el medio ambiente no sea dañado para que no sean perjudicados los más de seis millones de salvadoreños. Y si eso ocurre, el tribunal puede imponer condenas para resarcir los daños.

El país también cuenta con una unidad de la Fiscalía General de la República (FGR) que se encarga de investigar a empresas, granjas o personas que contaminan el medio ambiente.

Los habitantes de Cabañas, sin embargo, dicen que esos tribunales y, especialmente, la Fiscalía no han servido de mucho. De hecho, según afirman, siguen esperando justicia para los ambientalistas asesinados, mientras luchaban contra la contaminación minera en los ríos.

“El papel de la Fiscalía ha sido débil aquí en el departamento, por ejemplo: en el caso de los asesinatos de los compañeros ambientalistas en el 2009, fue un tema que no se profundizó para nada. Los casos iniciaban y terminaban igual, las denuncias de las comunidades han estado, pero no se le ha dado el seguimiento, por eso creemos que nos volvemos débiles para dar seguimiento a estos casos que son de gran magnitud”, dice Santiago.

Fue por esos asesinatos que las organizaciones, sobre todo las de Cabañas, insistieron en la creación de los tribunales ambientales. El primero fue creado en 2014.

El juez ambiental de San Salvador, Samuel Lizama, dice que el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN) lo buscó para que acompañara las medidas que había decretado, con el fin de que la granja El Progreso no contaminara más el río.

Ese juzgado, desde el año 2014 hasta el año 2017 (cuando todavía era el único juzgado ambiental en el país), abrió 267 expedientes de medidas cautelares, inició 41 procesos comunes y una ejecución forzosa o sentencia del tribunal. Actualmente hay 38 expedientes activos de medidas cautelares y ha llevado hasta su final procesal a 229 casos. 

Uno de esos casos es el denominado: “Contaminación por heces de cerdo a las guas del río Titihuapa”. Su expediente está conformado por seis piezas. En las primeras dos, el MARN plantea los estudios realizados a las aguas y testimonios de habitantes que describen la contaminación que hace la granja El Progreso.

En el mismo expediente consta que el dueño de la granja, Rafael Jovel Miranda, recibió un castigo de 13 medidas cautelares impuestas por el Ministerio de Medio Ambiente y apoyadas en sentencia judicial por el tribunal ambiental.

Algunas de esas medidas cautelares son: El Manejo integral de desechos sólidos y líquidos en sitios autorizados, separación de desechos y clasificación, manejo de desechos en sacos y bolsas, control de olores, manejo de aguas residuales y ordinarias, además de la revocación sanitaria.

A pesar de las medidas, la situación de contaminación con heces de cerdo ha persistido, según los habitantes de Cabañas.

Debido a la decisión del tribunal ambiental en el año 2015, de acompañar las medidas cautelares contra la Granja Porcina El Progreso que impuso el MARN, los habitantes paralizaron las acciones de lucha.

“Eso desnaturalizó a la resistencia de la población, porque al final, la gente dejó de luchar, pero una acción que realmente controle las descargas (de heces de cerdo) no hay”, relataron lideres ambientales de Cabañas, quienes fueron entrevistados para esta investigación.

Vista del río Titihuapa contaminado por las heces de cerdo /Foto Claudia Chicas.

Durante esta investigación periodística, se consultó a los titulares del Ministerio de Medio Ambiente si, tres años después, hay verificación seria del cumplimiento de las medidas impuestas a la granja porcina, pero no hubo respuesta. El viceministro de ambiente, Ángel Ibarra, incluso negó declaraciones.

La oficina de comunicaciones del MARN solo explicó que el ministerio está preparando un informe para enviarlo a la Fiscalía sobre el incumplimiento de las medidas. Una de esas medidas incumplidas es que la granja dejó de utilizar el biodigestor, es decir la máquina que da tratamiento a las aguas de la granja que van a parar al río Titihuapa.

También se intentó contactar la oficina de la granja, pero no hubo respuesta.


Si usted tuvo problemas de conexión para escuchar los audios en el interactivo, se los compartimos directamente aquí:

La lucha de Pedro contra la contaminación del río

Granja incumple medidas y sigue contaminando río

Ambientalistas se sienten vulnerables al denuncir contaminación


Esta investigación fue realizada por la periodista Claudia Chicas, con el apoyo de Internews y publicada por la revista GatoEncerrado y Radio Nacional de El Salvador.

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