Sin duda, la violencia social y alza de homicidios en El Salvador es el tema coyuntural. Los medios de comunicación, los analistas, las pláticas en todo lugar giran en torno a este tema. Sin embargo, hay otros tipos de violencia que se ignoran y que están tan presentes en nuestra sociedad que no deberían estar aislados del debate. En esta columna de opinión, Héctor Fernández nos expone parte de esos tipos de violencia tales como la generada por las iglesias y los empresarios


Guardarme de la violencia, ya se exprese mediante la lengua, el puño o el corazón.
Martin Luther King

Por Héctor Fernández*

La violencia en El Salvador tiene múltiples formas de hacerse evidente, lamentablemente algunas formas en que ésta se presenta parecen haberse vuelto tan cotidianas, tan “naturales” y permanentes que pasan desapercibidas en las reflexiones personales y grupales.  Estas formas de violencia hunden sus raíces en nuestra historia antigua y mas reciente y son el sostén de las estructuras de pecados sociales y economías actuales.

Una de las manifestaciones de violencia es la que ejercen algunos empresarios que se aprovechan en el mercado laboral, de los jóvenes, hombres y mujeres, contratándolos con salarios bajísimos y exigiéndoles largas jornadas de trabajo sin respetar códigos laborales. En muchas ocasiones dañándoles su autoestima con maltratos de variados tipos, recurriendo a argucias para explotar a las juventudes económicamente necesitadas, despedirles injustamente después de aprovecharse de un “periodo de prueba”; esta violencia está relacionada a la actitud violenta de grandes empresarios que se lamentan de sus “pocas, exiguas ganancias” aunque su estilo de vida dice lo contrario, y se oponen a aumentar el salario mínimo, actuando así contra el pueblo trabajador, el verdadero sostén interno de la economía salvadoreña.

Otra forma de violencia es la que practican algunas personas y algunos sectores de la iglesia católica romana cuando, a estas alturas de la historia continúan manteniendo en baja estima y en exclusión a las mujeres del sacerdocio o propugnando por controles de natalidad que violentan los derechos de las mujeres.

En algunos sectores o algunas personas del “campo evangélico” se comete violencia cuando se estigmatiza y excluye a los jóvenes que no encuadran con los parámetros “evangélicos” por sus formas de vestir, cortes de cabello, cometen violencia cuando para aceptar a los jóvenes se les convence y/o se les obliga a vestirse con saco y corbata al mejor estilo del empresario exitoso; cuando somete a las mujeres a formas de vestimenta para que “no provoquen” a los hombres, cuando son los hombres desde su infancia que deberían ser educados para respetar a las mujeres, pero este tema como otros parecidos difícilmente son parte de la formación doctrinal en las iglesias “evangélicas”. Y aunque se cuenta con algunas pastoras, la carga moralista se coloca siempre en las mujeres y se “dispensa” se matiza y encubre el machismo y la infidelidad si es cometida por liderazgos de hombres. Violentan el derecho humano al no respetar a los vecinos de sus lugares de adoración cuando obligatoriamente hacen escuchar estridentes música, cantos y predicaciones que en muchas ocasiones no permiten desarrollar la vida con tranquilidad de vecinos de sus “templos o casa de adoración”. Cometen violencia contra la madre tierra cuando no enseñan, no promueven el respeto a la tierra, la mayordomía de la creación, por una equivocada interpretación en la que se consideran “fuera del mundo”.

Otra manera de ejercer violencia tanto desde campo católico romano, como del “evangélico” es cuando pastores y sacerdotes priorizan y están más preocupados por los beneficios que obtendrán por sus “buenas” relaciones con los poderes ejecutivos, legislativos o judiciales y/o con los poderes oligárquicos del país, y pierden la perspectiva de lo que significa la Naturaleza de la iglesia cristiana y su compromiso con la paz fruto de la justicia. Cuando se aprovechan de la palabra de Dios para vivir “como empresarios de la fe” en base a diezmos y ofrendas que les exprimen a los pobres, entonces ejercen violencia, pierden la perspectiva de Jesús, Jesús deja de ser su parámetro para orientar sus vidas y se vuelven promotores de violencia.

Los empresarios, pastores y sacerdotes que han perdido el horizonte del reino de Dios y su justicia están llamados por el Dios de la paz fruto de la justicia, para que revisen sus actitudes con las que generan, diseminan violencia, están llamados a reconocer las “vigas” que tienen en sus vidas para poder aportar a remover la paja que está en la vida de otros y otras. Escuchen la voz de Dios y déjense transformar, probablemente si se dejan transformar por el evangelio logren, aún, contribuir a que las juventudes recuperen su confianza y su fe en las estructuras eclesiales, aunque a fin de cuentas lo más importante es que las juventudes actuales no pierdan su fe en el Jesús histórico y el Jesús Cristo de la fe.

Hay muchas otras formas en que se promueve la violencia, hablaremos de ellas en otra oportunidad, solamente debo mencionar que mientras en El Salvador sea permisible por empresarios y los tres poderes del estado las ventas de armas como si fuesen ventas de dulces; en tanto los “aplicadores de la justicia” no apliquen debidamente las leyes de violencia que protegen a las mujeres; en tanto esta sociedad continúe siendo “abortiva” expulsando a las personas fuera del país y condenando a la muerte por hambre a los más pobres económicamente, otras formas de violencia continuaran fortaleciéndose y desarrollándose.

Dios ayude a los liderazgos equivocados a enderezar sus caminos retorcidos.

Dios fortalezca a los hombres y mujeres con verdadera convicción cristiana para que continúen siendo fieles al Evangelio que es buena noticia para el pueblo de Dios en El Salvador. Dios bendiga a los empresarios, empresarias que actúan aplicando el trato justo a los trabajadores y trabajadoras, confiamos en Dios, que aún hay algunos, aunque sea pocos de este tipo de empresarios, en el país.

Con la ayuda del Dios de paz, buenos empresarios empresarias y liderazgos verdaderamente cristianos contribuyan a cambiar la violencia en relaciones de paz que sea fruto de la justicia.

Nota: Los términos que comúnmente se utilizan para diferenciar al campo católico romano de otras expresiones de fe cristiana, no son los más adecuados, pero son los que utiliza la mayoría del pueblo. Evangélico se refiere a la persona que es coherente con Evangelio sea de la confesión cristiana que sea. Y la palabra católico refiere a una estructura invisible y universal de la iglesia, sea cual sea su expresión confesional. Protestante, también se origina de las protestas en Alemania cuando se da la ruptura eclesial en el siglo 16 y está relacionado a protestar, cristiano o cristiana que ahora proteste ante algo injusto debería ser cristiano protestante.


Héctor Fernández *Hector Fernández, exrector de la Universidad Luterana de El Salvador y actualmente director del Instituto Ecuménico Diaconal Esteban. Bloguero de la Revista Gato Encerrado.

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