Dos años después de Alma Mestiza, la rapera guatemalteca Rebeca Lane se sentó a platicar con GatoEncerrado sobre su nuevo álbum “Obsidiana”, un elemento que representa su personalidad misteriosa, dura y explosiva, pero que también hace eco del combate de las mujeres indígenas que abrazan el feminismo comunitario en Guatemala. Lane también nos platicó sobre algunas expresiones del feminismo que a veces parece discriminar a las mujeres que no son blancas. Hasta nos comentó sobre el machismo de los políticos de la región, incluido Nayib Bukele.


Por Mónica Campos /fotos Rodrigo Silva

Rebeca Lane, la socióloga y rapera guatemalteca, presentó su cuarto álbum titulado “Obsidiana” en San Salvador, luego de un tour por varios países de Europa. Para la “Reina del caos”, esta gira fue reveladora y le permitió conocer la realidad de las migrantes centroamericanas y africanas radicadas en Alemania, España, Suiza, Austria, Francia e Italia. Desde ese conocimiento, tal como se lo contó a GatoEncerrado, tuvo la oportunidad de hacer un llamado a los colectivos de mujeres blancas sobre la situación de las mujeres racializadas que viven en silencio. Y es que ni el mismo movimiento se escapa a la crítica fundamentada e irreverente de Lane.

Con esa irreverencia, salió al escenario de La Casa Tomada poco después de las 7:00 de la noche, este fin de semana. Felicitó a las estudiantes de la Universidad de El Salvador (UES) por la serie de denuncias que lograron la expulsión del catedrático José Boanerges Osorio, acusado de agredir a una estudiante. Lane también ofreció su apoyo a la lucha contra la privatización del agua en El Salvador y dedicó su canción “Reina del Caos” al pueblo nicaragüense que sufre la represión del gobierno de Daniel Ortega. Un conflicto que ha dejado ya más de 400 muertos, según organizaciones nacionales e internacionales, pero que el mandatario redujo el número a 195 fallecidos, en declaraciones que dio este 30 de julio a Euronews.

La oscuridad de la Obsidiana, roca volcánica e instrumento ancestral, tine las letras de Lane desde el primer disco. Es un elemento recurrente que finalmente se toma el título de este cuarto álbum en el que la vida de las mujeres centroamericanas y la lucha por sus territorios es el incómodo y necesario tema central.

¿Cuál es el simbolismo detrás de Obsidiana y por qué se relaciona con esta etapa de tu vida artística?

Obsidiana es una energía que a mí me ha acompañado desde hace muchos años, desde que escribo poesía, desde antes de cantar. Es la energía con la que nací en el calendario Maya. Entonces, emmm, pues me ayudó mucho a descubrirme, a entender mis energías, a equilibrarme también. Entonces la Obsidiana ha sido una imagen como muy recurrente en lo que escribo, en lo que canto y todo. Entonces, bueno, a este disco ya decidí ponerle ese nombre ¿no?, aunque en realidad si escuchan canciones de todo los discos casi siempre lo menciono.

Hay una evolución musical en este disco, con instrumentos que antes no habías utilizado. ¿Cómo llegaste a ese sonido y quiénes han ayudado en el proceso?

Entre el disco anterior, que es Alma Mestiza, y Obsidiana pasaron dos años. Entonces pasaron muchas cosas, ¿verdad? Viajé mucho, conocí mucha gente. Entonces muchas de las colaboraciones que yo tengo en el disco Obsidiana son productores, productoras, que yo conocí viajando. Entonces va como un poquito de esa experiencia en el camino. Yo creo que a partir de Alma Meztiza fue que ya comencé a viajar casi que todo el tiempo, ya sin mantenerme en Guate y casi que ya sin estar en Centroamérica, ¿verdad? Entonces fue un poco de conocer y de abrir horizontes también musicalmente, cómo es que yo quería ir sonando. Para mí, por ejemplo, en Alma Mestiza fue muy importante ir buscando que la música se acoplara también al mensaje, que era hablar de nuestro territorio, de Centroamérica, de América Latina. Entonces ya en este disco pues la intencionalidad era bueno, pues, sonemos como suena el hip hop acá. O hagamos hip hop que suene como nosotras sonamos acá. Yo no quiero sonar como suenan en Estados Unidos, porque yo vengo de este territorio.

Alguien muy importante en este disco fue Básico 3, que fue el primero al que llegué con la idea. Le enseñé las letras que ya tenía, los demos de las instrumentales que teníamos y a partir de ahí empezó a crecer muchísimo más, porque él es un productor que tiene muchos años de experiencia y que además es muy bueno en lo que hace. Entonces ahí ya hizo que creciera la música mucho más. Él me hizo propuestas, porque yo escribo un poco desordenado, ¿verdad? (risas). Entonces yo escribí todo esto y luego él ya me hacía propuestas y entre los dos trabajábamos estructuras para canciones. Él ya me proponía pongámosle estos instrumentos, hablemos con estos músicos, y así fue creciendo el disco.

¿Ya has dicho que en Tz’kat te inspiraste en el feminismo comunitario, ¿cómo lo vivís y cuál es la diferencia de este feminismo con la visión occidental del feminismo?

Para mí el feminismo comunitario ha sido de donde más he aprendido acerca del feminismo, porque yo creo que el feminismo occidental, que es el feminismo que me llegó a mí a través de la universidad, a través de colectivos feministas, es un feminismo que habla en general de los derechos de las mujeres pero desde una visión a veces capitalista. Por ejemplo, se pide: queremos igualdad de condiciones que los hombres, ¿verdad ¿Qué es lo que queremos? Queremos salarios por trabajo igual y luego a mí eso nunca me cuadró, porque decía: bueno yo no quiero ser igual a un hombre, yo no quiero ser igual de explotada que los hombres, yo no quiero compartir el mundo tal y como está desde una visión feminista.

Hay muchas presidentas, hay muchas diputadas y eso no quiere decir que la vida de las mujeres se haya transformado. Entonces no es solo las mujeres en ciertos espacios, si no desde qué visión intervenimos esos espacios. Entonces el feminismo comunitario a mí me abrió mucho la mente porque es un feminismo que habla desde nuestros cuerpos, desde nuestros territorios y desde las necesidades que tenemos acá y una fuerza muy grande que traen las mujeres del feminismo comunitario es la defensa del territorio, es decir no solo hablan de la defensa de los cuerpos y la vida de las mujeres, sino también del territorio en contra del extractivismo, en contra del neoliberalismo, en contra del capitalismo. Entonces ya no es decir queremos ser igual que los hombres, es una transformación social profunda a partir de la cual este nuevo ordenamiento social, económico, político al que aspiramos tenga que ver no solo con libertades para las mujeres, sino libertades para los pueblos indígenas, libertades para la madre tierra, un sistema económico que no sea tan criminal como el que tenemos nosotros. Básicamente estamos cavando nuestra tumba. Nosotros vamos directito (sic) a la extinción por nuestra propia culpa. Entonces desde una visión no occidental hay una visión más integral del “Buen vivir”.

¿Cuáles son tus impresiones de tu reciente gira por Europa?

Fuimos a Alemania, a Suiza, a Austria, a Francia a España y a Italia. Este es el quinto tour que hago por Europa. Cada vez crece más el público, crece más el apoyo. Ya el disco de Obsidiana, ya lo lancé con una disquera alemana que se llama Flow Fish. Lo lanzamos para el territorio europeo. Entonces como que yo siento que en Europa hay una plataforma para el arte que tiene muchos más incentivos que lo que podamos tener en nuestros países, ¿verdad? Entonces yo creo que eso para mí, como artista, me ha ayudado muchísimo a precisamente poder hacer trabajos de mayor calidad en el sentido de poder invertir más en una producción, porque en Europa se gana mejor que acá. Eso me ha permitido ir ahorrando, ir viendo cómo invertir en mis proyectos también que eso era como que yo no lo podía hacer. Entonces para mí Europa es un apoyo en todo sentido. No solo mediático, porque allá también hay mucho periodismo cultural, entonces también vamos a radios, a blogs, también hay una cobertura importante de lo que nosotros hacemos.

Una de las cosas más importantes en este último tour ha sido encontrarnos con muchas personas que en aquel contexto son racializadas o migradas. Entonces son personas que son de nuestros países o que viene de países de África o de Oriente Medio. Nos hemos encontrado con gente que dentro del contexto europeo, aunque hayan vivido ahí toda su vida, son personas que se ven como que fueran de fuera, o personas que han llegado trabajando allá y son migrantes. Eso ha sido impactante en el sentido de poder conocer de primera mano su historia y ver cómo impacta la música que nosotros hacemos. En los primeros tours solo gente blanca llegaba a vernos y fue como un poco extraño: “¿y a este gente por qué le gusta la música, por qué le llama la atención lo que nosotros decimos?” Pero poco a poco se ha acercado más la gente migrada que está allá y cuando nos cuentan lo importante que es para ellas que nosotros lleguemos allá y contemos lo que está pasando en nuestro territorio y la felicidad que les da de escuchar a alguien decir: “bueno, en este momento a nosotras las feministas blancas no nos ponen atención, no les importa lo que nos pasa a nosotras”. Y nos han dicho: “cuando ustedes están arriba de un escenario y lo dicen, estas mujeres blancas están escuchando lo que tal vez a nosotras no nos ponen atención”. Fue muy importante esta alianza de escuchar a estas mujeres y usar el micrófono para decir estas cosas. Por ponerte un ejemplo, aquí ha sonado mucho el caso de la manada, y aquí han habido señales de sororidad y estamos como que atentas a todo eso, pero eso no se vive de vuelta. Es decir, las vidas de las mujeres racializadas no importan tanto dentro de los mismos feminismos. Porque casi a la par de este caso, se destapa un caso de 400 mujeres marroquíes que estaban en campos de fresa en Huelva que habían denunciado violaciones y condiciones de haber afectado su condición de mujeres al trabajar como migrantes en España y por esas 400 mujeres dentro del Estado Español no hubo tanta movilización como la hubo por el caso de la manada, en el que ha sido una mujer blanca la afectada. Entonces, ¿dónde están los feminismos en el momento en que necesitamos que se muevan por nosotras? Entonces esto en este tour fue mucho más impactante y más profundo en la relación que pudimos entablar con el público.

¿Y cómo ves al movimiento feminista en Centroamérica en comparación con el movimiento en Europa y en Sudamérica?

Lo que pasa en nuestro territorio centroamericano es que tenemos una historia de represión que no tiene comparación con ningún otro territorio en el mundo. Por ejemplo, ahora vemos esta represión brutal en Nicaragua, vemos esta represión brutal del gobierno sandinista al pueblo nicaragüense, pero esto las mujeres feministas lo vienen diciendo desde hace 10 años. Nosotras que estamos cerca del feminismo ya sabíamos lo que este gobierno era mucho antes que esto ocurriera porque a las mujeres se les reprimía, no se les permitía salir a manifestar, se les quitó el derecho al aborto, por ejemplo, ahora está penalizado. Se les quitó un montón de derechos a las mujeres en el transcurso de estos gobiernos. Esta represión tan grande que se está viviendo ahora no solo las mujeres, sino los movimientos campesinos que estuvieron manifestándose en contra de la construcción del canal, ya lo habían vivido y ya lo habían manifestado. Es como siempre, las voces de las mujeres, de los campesinos, de los indígenas, siempre están invisibilizadas. Entonces, tenemos historia de dictaduras militares, tenemos guerras, conflictos armados abiertos en los que hubo mucha violencia y en los que los cuerpos de las mujeres han sido golpeados de cierta forma. Eso ha hecho que también las sociedades que nosotras tenemos sean profundamente violentas contra las mujeres. Para nosotras es muy normal contar los feminicidios en decenas, ¿no? En España creo que ahorita iban por 56 o 52 femicidios, y ese número a ellos les alarma. Claro, son un montón de mujeres, pero son un país de 50 millones. Y tú venís a un paísito de El Salvador de 6 millones y ya van más de 200 feminicidios en un año, no sé cómo va a la fecha, pero algo así va en Guatemala.

¿Cómo calificás el papel del Estado Guatemalteco, Salvadoreño, Nicaragüense, en situaciones como las de Hogar Seguro y la ola de feminicidios que afecta al triángulo norte?

Yo creo que los Estados centroamericanos tienen mucha responsabilidad en la forma en que están ocurriendo la violencia contra las mujeres. Y es que lo podés ver en el caso de El Salvador. Uno de estos tipos que está siendo el más mediático en términos de llegar a la presidencia es un hombre joven, educado y tal… ¿y por qué lo sacan del partido? Lo sacan por violentar a una mujer, ¿no? Y sigue siendo una figura que si tú le preguntás a los jóvenes: ¿Por quién vas a votar?, dicen que votarían por él, porque es una cara fresca, a pesar de que se le echó del partido por sus actitudes machistas y misóginas. Entonces, en nuestro contexto no hay una sanción social para el que violenta a las mujeres. En Guatemala, Marcos Pappa, que es un futbolista que golpeó a su novia, se le abrió un caso y lo que hizo la sociedad fue apoyarlo a él. En nuestro contexto, la clase política es profundamente machista. Los pastores, los sacerdotes, todos. Si vas a una misa, si vas a un culto, si vas a un lugar donde la gente va a expresar su fe, están todo el tiempo escuchando un mensaje diciendo que las mujeres son menos, las mujeres son menos, las mujeres son menos. Lo ves en las declaraciones de los políticos, lo ves en la forma en que tratan las políticas de las mujeres como si fuéramos ciudadanas de segunda categoría. Entonces sí que el Estado, en el caso nuestro, por ejemplo de Guatemala, cómo es que hay tantos feminicidios si la mayoría de las mujeres que fueron asesinadas ya tenían un caso abierto contra los hombres que finalmente las mataron. Eso quiere decir que el Estado no intervino y no hizo lo que tenía que hacer para prevenir que a la mujer la mataran. Eso es impensable en cualquier otro lado del mundo.

 

Claro, y los hombres lo toman como broma y dicen ¿por qué se dejan?

Una de las cosas que las mujeres tenemos que entender es que hay una guerra contra nosotras y nos tenemos que defender. Tenemos que salir de la posición de esperar que alguien solucione el tema por nosotras y tenemos que actuar. Tenemos que aprender a defendernos. Tenemos que aprender autodefensa, a defendernos de una violación. Y no solo aprenderlo para nosotras, sino cuidarnos entre nosotras. Es decir, si ves a una chava medio borracha y ves que se va con un chavo, ir a preguntarle, ¿estás bien, necesitas algo? ¿necesitás que te llame un UBER?, perder el miedo a intervenir en casos de violencia. Yo he tenido que hacerlo. Yo digo, el tipo me puede matar, pero no voy a dejar que esté golpeando a la mujer, me voy a meter hasta donde yo pueda.

Otra cosa muy importante en esto es la educación. Yo no voy a decir: “ah, voy a poner una escuela para que los hombres aprendan que son machistas”, porque no tengo la capacidad ni el tiempo ni las ganas de hacerlo también, porque estoy enfocada en mi trabajo con las mujeres. Pero creo que es muy importante que socialmente nos preguntemos, las personas que estamos más despiertas y que entendemos más esta situación, que pensemos en lo importante que es la educación. Por ejemplo, muchos de los chavos que yo conozco aquí en El Salvador, ahora que hacemos conciertos con Zaki, hay muchos chavos que no irían a mis conciertos, pero que me escuchan porque ni modo, ¿verdad? Entonces yo utilizo ese espacio para decirles, yo sé que mi música les incomoda, pero pregúntense por qué les incomoda. Pregúntense cuál es la realidad en Guatemala. Entonces si ustedes no son parte del problema, no tendrían que incomodarse. Yo trato de utilizar ese espacio para poder hablarles y hablar del tema porque es difícil que un chavo te ponga atención. Zaki ha sido importante para mí porque ha sido un aliado en el sentido de que él ha tenido muchas veces que escuchar, por acompañarme, ciertas cosas. Él ha agarrado mucha conciencia y cuando ve que sus compas se están pasando de machistas, entonces él ya puede intervenir, porque él ya de alguna forma está sensibilizado. No es lo mismo que yo se los diga a que él se los diga. Podemos ser aliados con algunos chavos, no con todos, porque algunos se aprovechan del feminismo para conseguir chavas y hay ciertos chavos que tienen esa sensibilidad y no tienen la necesidad de protagonismo que pueden ser nuestros aliados en trabajar y hablar con estos otros chavos que se pasan.

En obsidiana decís: no me oyen en la radio, pero me suenan en las protestas, en la calle. Y, por ejemplo, cuando fue el juicio de Teodora, (mujer que recibió conmutación por una pena de 30 años por aborto), los grupos feministas estaban a las afueras del Centro Judicial Isidro Menéndez coreando tus canciones. Entonces se me ocurre preguntarte, ¿esa frase en la canción que da título al álbum es un reclamo o un orgullo?

No, para mí es un orgullo, (risas). Yo estoy haciendo música para que me escuchen en la calle y mientras mi música suene en la calle, quiere decir que estoy cumpliendo con lo que yo quiero hacer con la música, que es acompañar a las mujeres que luchan, acompañar a los pueblos que luchan y poder aportar desde la música. Se nos olvida lo importante que el es arte para acompañar la resistencia. No quiere decir que no quiero que me pasen en la radio, porque en Guate para que te pasen en la radio vos tenés que llegar a pagar. Yo no voy a pagar si ellos (las radios) son los que se verían beneficiados

La última vez que te vimos por acá fue en un evento del FMLN y vos sos una persona que se denomina anarquista. ¿Compartís la visión y el trabajo que ha hecho el partido oficialista salvadoreño en estos últimos años?

Nosotros aceptamos hacer ese evento con el FMLN por dos cosas… bueno, por varias cosas. Uno que no iba a ser un evento proselitista. No iba a ser un evento que dijera “voten por el FMLN”. Eso se los dejamos claros desde el principio. Y segundo, porque nos iban a pagar lo que merecemos que nos paguen, porque esto es un trabajo. Uno puede ser muy activista y lo que querrás pero yo a fin de mes no le puedo decir a la empresa eléctrica mire, a mí me ponen en las marchas, no me cobre. Además tengo que ahorrar para giras y discos. Pero otra cosa es también que se iba a dar un buen espacio para el hip hop y un espacio gratuito para la gente, que al final esa es la responsabilidad de los Estados, darle a la gente… y esa es la diferencia entre Europa y acá… cómo allá, obviamente allá tienen plata porque nos la quitaron. Ellos tienen plata porque son colonialistas no solo hacia nuestro territorio si no hacia otros también. Entonces el hecho de que allá hay festivales de música gratuito todo el año, por eso es que nosotros tenemos trabajo allá. Entonces por la oportunidad de hacer esa democratización de la cultura es que lo hicimos también, porque el arte acá es elitista y al final ellos (FMLN) son los que tienen la plata para hacerlo. No sé si la palabra usar sería… porque es un mutuo acuerdo. Pero directamente yo no puedo hablar de lo que ha hecho el partido, porque finalmente yo soy una visitante que viene cada tantos meses, pero realmente el papel que ha hecho el frente aquí no ha transformado tampoco la situación, o sea, nadie en el mundo se imaginaría que El Salvador está gobernado por un partido de izquierda, porque no han habido transformaciones sociales que digan que este es un gobierno que está trabajando para la gente. Pero esto lo digo con mucha cautela poque yo no vivo acá, pero cuando vengo me toca ver cuales son las condiciones de la gente.


Escucha el nuevo disco aquí:

Comenta