Opinión por Marvin Flores*

En las redes sociales circula un video donde un medio de comunicación amarillista salvadoreño entrevista a un joven sobre algunos de los símbolos patrios y el joven no sabe responder. Sé que da risa, sin embargo, es necesario hacer un poco de reflexión ¿de qué sirven conocer datos acerca de los años que celebramos de independencia, entre comillas, cuando lo único que hemos enseñado a nuestros estudiantes es a repetir y aprender frases de memoria? ¿En qué abona eso a nuestro país? Nos han construido todo un aparataje, un sistema de puras cajas bobas repetidoras, pareciera que estamos tratando con robots. Muy por último, y con escaso tiempo se profundiza en la realidad del país. Tenemos tantas cosas por discutir y nosotros gastando nuestro tiempo, en hablar del fulano que dijo que el árbol nacional era el mozote.

Eso no es preocupante, sin embargo, no nos hemos dado cuenta que las grandes empresas de comunicación buscan mantener y desviar nuestra atención de los problemas que verdaderamente importan a nuestra nación y he allí el detalle, es por eso, que se ha construido un sistema mecanicista, repetidor y memorístico, porque precisamente entre la gente más ignorante sea y se le enseñe a repetir cualquier bobada, serán más presas fáciles de la manipulación mediática.

Un segundo elemento es: si ya logramos construir un sistema que convierta a la población en una masa, ahora dividámoslos. Un pueblo dividido no tiene un objetivo en común. Acá nos divide la religión, nos dividen los partidos politiqueros, nos dividen los partidos de fútbol, y esa división y ganas de competencias se vuelven un patrón de conducta. La niña que observa que sus papás pelean, que su mamá habla de la vecina, viene al colegio y pone a unas compañeras contra otras, hace de la división su arte de la manipulación.

Un tercer elemento es tergiversar la historia. Aquel que tiene conocimiento tiene poder. Vea usted, si va al médico, éste tiene poder y usted confía en que la medicina que le da responde a la necesidad que se presenta de curación debido a la enfermedad, y ¿qué hay si el médico tiene convenios con alguna farmacéutica y le receta un medicamento más caro y menos efectivo? Y como usted no conoce de medicamentos, muy fácil cae. Así es también

Con nuestra realidad, aquel que no conoce la historia, que no forma su propio criterio, que no analiza está condenado a repetir los mismos errores que dice papá y mamá, y quienes a su vez lo aprendieron de sus papás, muchas veces ya con información errónea y falsa. A veces mucha de esa información contiene tergiversaciones, manipuladas por el gran capital que vende la historia que le conviene. Estados Unidos a través de sus películas se venden como héroes, pero son los responsables de las guerras a nivel mundial, y con su capital oprimen, venden y compran pueblos y los mantienen en la esclavitud. Esa es la realidad que no quieren que critiquemos y por eso no nos enseñan a pensar, sino a repetir, porque así nos sumen en una pasividad y en una ignorancia que nos lleva a comprar todo lo que nos venden como bueno. Y aquel que piensa y se atreve a criticar, no se conforma con lo que le dicen y, al mismo tiempo, debe estar dispuesto a ser criticado e incluso difamado por la verdad.

Un cuarto elemento que me parece necesario resaltar es que la independencia no fue un acto de heroísmo por parte de quienes empujaron dicho evento. Es necesario que conozcan que en la primera década del siglo XIX, las autoridades de la colonia española realizaron una serie de medidas fiscales y económicas, como el aumento de atributos o impuestos y la consolidación de deudas estatales, para financiar las guerras europeas de la colonia española. Esta medida fue la que incrementó las ganas de independencia de quienes se habían constituido en una clase social de terratenientes descendientes directos de los primeros colonizadores y conquistadores que partiendo de las encomiendas pasaron a las haciendas y de esta manera se fueron apropiando de grandes latifundios. Por supuesto, mientras la corona española ejercía control estaban obligados a pagar impuestos por el valor de sus propiedades y producciones, y eso era un descontento.

El prócer José Matías Delgado era propietario de una hacienda llamada Buena Vista de producción añilera, con una extensión de más de 1,500 manzanas, el gral. Manuel José Arce tenía propiedades que sumaban las 11, 648 manzanas, entre las que destacan las haciendas San Lucas y San Diego en San Salvador. José Simeón Cañas poseía la hacienda Jalponguita en Zacatecoluca con una extensión de 1728 manzanas.

Un quinto elemento es que al principio toda Centro América era un sola República, denominada “República Federal de Centro América”. Podemos decir entonces, que los grandes terratenientes de aquel momento se valieron del pueblo para defender sus intereses y proclamar la independencia, no era que se preocuparan por el pueblo, sino que estaban preocupados por su dinero y defender sus terrenos.

Años más tarde, no gozamos de una independencia absoluta. Seguimos dependiendo de EE.UU, al cual muchos llaman el sueño americano, convirtiéndose para muchos en la pesadilla norteamericana. Muchos dejan su país y viajan en condiciones deplorables, porque nuestro país se lo gastaron unos cuantos que siguen hundiéndolo, pero nos siguen vendiendo la idea de que son los héroes de El Salvador. Mientras a nuestros jóvenes no les enseñemos a interesarse por la historia, y solo los convirtamos en repetidores de datos, estaremos condenados a repetir la historia de aquel a quien le conviene quedar como héroe y salir en caballo blanco, como decía mi abuelita. Ahora, les llamamos los padres de la patria, otros ladrones que nos venden la idea de que trabajan y se desgastan por nosotros.

La historia es cara, por eso no se conformen con un noveno grado o un bachillerato, luchen por sus sueños, dense cuenta que se estudia no para saber más, sino para ser menos ignorante y menos manipulable. Ustedes son la fuerza de este país. Centro América debería seguir siendo una sola como al principio, por eso no me he dedicado a hablar de Nicaragua, porque deseaba hablar de Centro América como una realidad existente que no podemos ignorar, donde sus pueblos son masacrados por el poder, donde se ejerce violencia estatal, porque es violencia el hecho que el niño que vemos en calle no tenga condiciones para vivir, es violencia que sus papás y nosotros tengamos un sueldo de hambre, mientras otros gozan de las mieles del poder a costillas del pueblo, es violencia que nos hagan creer que elegimos a nuestros gobernantes, cuando ellos se reparten allá arriba las cuotas de poder y los puestos a su conveniencia, es violencia que nos hagan creer que la violencia depende de las familias desintegradas, dejándonos una visión simplista y superficial de la realidad, y no yendo a la raíz estructural que mantiene sumidos a la mayoría en el empobrecimiento, donde unos cuantos se han repartidos las riquezas del país y a otros se les ha condenado a ser los eternos miserables.

Como dijo alguien muy querido, cuando le doy de comer al hambriento me llaman cristiano, pero cuando hablo de aquellos que lo tienen aguantando hambre me dicen comunista, con un tono peyorativo. Esta es la realidad, jóvenes. No se conformen, no se dejen robar las ansias de una sociedad justa y verdaderamente libre.

Cada vez que cantan el Himno Nacional, sueñen con una patria que nos incluya a todos, que no excluya a nadie, en una patria de hermanos y hermanas, en una patria donde quepamos todos. No se conformen con repetir datos, construyamos nuestra historia, critiquemos y aportemos para lograr una sociedad libre de esclavitudes, comprometámonos con este momento histórico que nos ha tocado vivir.


*Marvin Vladimir Flores Beltrán: estudiante de la licenciatura en Psicología de la Universidad de El Salvador.

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