En El Salvador la homofobia hace que las personas de la comunidad LGBTI tengan poco acceso a empleos dignos, Nicky es muestra de eso. Su historia representa uno de tantos casos. Su experiencia cuenta con la suerte de haber sobrevivido a difamaciones y despidos injustificados, sobrevivencia que no siempre es la regla de quienes sufren discriminación por su orientación sexual.


→Por Nery Campos, Cristina Aguirre y Melvin Chicas

—Todo empezó una mañana cuando mi jefa me decretó el nombre “Nicole” —cuenta Nicky Renderos, entusiasmada—. Luego fui a trabajar a otro lugar y ahí fueron surgiendo los descontentos por mi orientación sexual, y mi nueva jefa dio órdenes que si escuchaba a alguien de mis compañeros de trabajo llamarme Nicole, lo suspendería del empleo y de igual manera si yo mencionaba mi nombre.

Steve Renderos, prefiere ser llamada Nicky o Nicole, de piel morena cabello rizado y ojos negros, refleja a través de su sonrisa y su coquetería las ganas de ser tratada como iguales en un El Salvador machista, con homofobia, y criado en bases conservadoras que promueve la desigualdad. Nicky sale todas la mañanas a trabajar para ayudar a su familia y a su otra familia, la LGBTI.

Relata que fueron cinco años los que trabajó para tres diferentes empresas de mantenimiento y limpieza en el hospital de niños Benjamín Bloom, en San Salvador. Allí sufrió discriminación laboral por su tipo de orientación sexual. Algunos de sus compañeros no aceptaban que Steve fuese Nicole.

—Desde que empecé a trabajar les tomé mucho cariño a los niños, los besaba y abrazaba. Los doctores y licenciados al ver el afecto y dinamismo que tenía, no me movían de esa área, siempre fui la mejor calificada —afirma, pero su suerte cambió.

Comenzó a ser víctima de la homofobia, es decir, de las conductas de condena y rechazo contra las personas Gay, Lesbianas, Bisexuales, o Trans, e Intersexuales (LGBTI). Explica que inventaron cosas que no había hecho, como robar  una computadora, y llegaron al punto de decir que la habían encontrado en el baño de los niños con un compañero, pero no fue cierto. Luego enfermó de bronquitis, y la que era su jefa en ese momento levantó rumores tildándola de “sidoso”.

UÑAS

Foto Melvin Chicas

—Me ingresaron un día lunes. Ya el martes en la mañana a las seis cuando llegaba mi jefa, les dijo a mis compañeros que yo estaba ingresado por sidoso, palabras súper fuertes que yo tenía SIDA, y es un término que no se utiliza, porque es VIH o VIH avanzado y todo llegó a oídos del área donde yo estaba— expresa, añadiendo que sus superiores le aconsejaron poner una demanda por difamación.

A Nicky, como producto de la discriminación la difamaron. Pero la discriminación en este país va más allá, de acuerdo a la Asociación Salvadoreña de Derechos Humanos “Entre Amigos”, que vela por el bienestar de la diversidad sexual, cerca de 50 casos de crímenes por odio han sucedido en contra de personas transgéneros y homosexuales en nuestro país, incluyendo a profesionales; dicen que en el 99% de los casos no ha sido esclarecidas las responsabilidades de los hechores.

Luego de permanecer ingresada, Nicky regresó a su empleo con la incapacidad laboral en mano; ahí se dio cuenta que la licitación del mantenimiento del hospital había sido ganada por otra empresa. Acusaron a Nicky de burlarse de la empresa que perdió la licitación, misma donde ella trabajaba.

—Ya el jueves que iba a presentarme me habló mi compañero que es casi como mi compadre diciéndome que me preparara porque el siguiente día me iban a quitar del trabajo.

Un día después, Nicky perdió su empleo ya que no fue reubicada en algún lugar donde la empresa realizaba trabajos de mantenimiento, y fue despedida sin justificación. Según el código de trabajo, en su artículo 30 inciso 12, se prohíbe a los patrones cualquier tipo de discriminación y exclusión por orientación sexual y contempla multas para quienes cometan esta ilegalidad. Asimismo, el decreto 56 aprobado por en la gestión del expresidente Mauricio Funes, dice en su Artículo 2 inciso B que el Estado tiene prohibido fomentar, propiciar, defender o apoyar cualquier acto o práctica que de manera directa o indirecta mueva a la no aceptación de determinada persona o grupos de personas por razón de la identidad de género, y/o la orientación sexual.

—Cuando me despidieron del trabajo me sentí muy mal porque fui víctima de ellos, ya que hubiese sido justo y aceptable si hubiera robado algo, mal trabajador y malcriado. Tanto era el odio que llegaron hasta el punto de inventar que golpeé a mi jefa; todo eso fue como un ataque de homofobia.

Nicky interpuso su demanda de difamación contra su jefa, y la ganó. La llamaron de la procuraduría, la abogada que le asignaron la trató bien porque, según Nicky, “era una persona que piensa que todos tenemos los mismos derechos”. En casos como el de Nicky, que se replican a diario en El Salvador, el factor psicológico también es importante abordar. Porque la discriminación siempre tiene un efecto en las personas.

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Foto Nery Campos

Según el psicólogo Robert McQuide de la Universidad Tecnológica de El Salvador “los problemas que se pueden ocasionar en estas personas es depresión, ansiedad y otros trastornos asociados, porque las personas tienden a enredarse más o no tener las ideas tan claras”. Para McQuide, la psiquis se ve alterada porque la persona se siente que no encuadra en la sociedad debido a sus preferencias sexuales, creencias religiosas o su ideología política hacia determinada filosofía que practique.

Dice además que “la cultura hasta cierto punto no permite esta expresión y ellos al sentir esto no encajan en su colonia, no son admitidos en un trabajo aunque sean profesionales, sino que se dedican al comercio informal; entonces estas personas tienden a sentirse deprimidas, les cuesta el hecho de mantener su filosofía y forma de vida  en esta sociedad tan ortodoxa como la nuestra”.

Nicky aún sale a luchar por un país igualitario en derechos no solo para los heterosexuales, sino también para la comunidad LGBTI a quienes la sociedad tilda de raros, amanerados, locos, enfermos, pecadores, los que no cuentan.

Actualmente Nicky trabaja en la Asociación “Entre Amigos” como promotora de educación sexual y reproductiva, previniendo enfermedades de transmisión sexual e insta al respeto de los derechos humanos para las personas de la diversidad sexual.

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