En el marco del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, Revista Gato Encerrado presenta la reseña de cuatro mujeres que marcaron la historia de El Salvador. Queremos mostrar y recordar el trabajo de mujeres que entregaron lo mejor de sí mismas para el desarrollo y crecimiento de un El Salvador que hasta a penas hace un par de décadas, inició a reconocer los derechos y los importantes roles de las salvadoreñas. 


Por Xochitl Acevedo

María Isabel Rodríguez

ministraElla quien es muy conocida en el país, específicamente en el área de salud, es María Isabel Rodríguez y El Salvador la vio nacer el 5 de noviembre en el año de 1922, una mujer que se ha destacado por su coraje, por el carácter y por lo trabajadora que ha sido toda su vida.

Como mujer ha marcado historia, llegando a ser la primera mujer en graduarse de la Facultad de Medicina en la Universidad de El Salvador en el año de 1949, años en los que las mujeres no tenían acceso a los estudios.  Pero además fue la primera mujer en ocupar el cargo como rectora en el alma mater por dos periodos entre de 1999 y 2007, y habiendo sido ya decana de la Facultad de Medicina durante los años de 1967 y 1971.

Rodríguez realizó postgrados en Cardiología y Ciencias Fisiológicas en el Instituto de Cardiología en México, participando además en la elaboración de la curricular  de Salud en México; y recibiendo en el mismo país reconocimientos de las universidades de Guadalajara, y no solo de allí, sino de la Universidad de San Carlos en Guatemala y de la Universidad de El Salvador.

Para muchos es pionera del área de salud, por sus incontables meritos y logros, siendo una científica rigurosa y que ha aportado mucho a dicha área. Ha recibido reconocimientos de instituciones y asociaciones salvadoreñas como la de Hija Meritísima de la Ciudad de San Salvador, Hija Meritísima de la Republica de El Salvador y como Mujer del año 2006. Tiene reconocimientos por gobiernos europeos y de América Latina, además de tener múltiples Doctorados Honoris Causa en distintas universidades del mundo.

La doctora Rodríguez ha recibido reconocimientos por la lucha de los derechos de la mujer así como: “Mujer Valiosa para El Salvador en el Milenio”, “Mujer de las Américas”, reconocimiento de la Asociación de Mujeres por la Dignidad y la Vida y por el Movimiento Feminista en El Salvador. Además en septiembre de 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) le otorgó el reconocimiento de “Heroína de la Salud” por su lucha por el derecho a la salud, la equidad, los derechos de las mujeres y la justicia.

María Isabel que el próximo 5 de noviembre cumplirá sus 94 años, es una mujer que ha enorgullecido al país y ha sido ejemplo de la lucha constante, del arduo trabajo y que como mujer ha logrado romper cadenas de género, para romper muchos estigmas sociales que hacían que las mujeres no tuvieran ni derecho ni voto, sin embargo la lucha para que se pueda cumplir a plenitud estos derechos singuen en pie de lucha en el país y en el mundo entero.

Febe Elizabeth Velázquez Ramírez

lalalaPara cualquier país su historia es sumamente importante y sobre todo cuando las personas que han marcado la
historia la han marcado con sangre de lucha por su pueblo. Así es como en El Salvador es prohibido olvidar a aquellas personas que lo han hecho, y en este mes dedicado a los derechos de las mujeres, cabe destacar a una que batalló y persistió en pro de los derechos tanto de las mujeres como los derechos humanos que tanta falta hacían en la época de la guerra civil del país.

Ella es Febe Elizabeth Velázquez. Nació el 27 de agosto de 1962, una mujer salvadoreña que fue pobre de economía pero rica de espíritu, por lo que siempre tuvo esmero de superación. Aprendió el oficio de coser a los 13 años para poder pagar sus estudios, que siendo un pago menor a lo acordado, a los 16 años empezó a trabajar en una fábrica de ropa en el país llamada CIRCA, S.A. Lugar en el que destacaría como una mujer líder, solidaria y dinamista y en donde comenzaría su trabajo reivindicativo en el Sindicato de la Industria Textil.

En el país por los años 70 y 80, se vivía un contexto de violación de los derechos humanos y en donde el poder político- militar predominaba, siendo así también una época en donde los movimientos populares también prevalecían y luchaban por lo que tanto les hacían falta: los derechos tanto como trabajador, como estudiante, como mujer y como ser humano.

Es por todo ello que Febe y sus compañeros, mujeres y hombres, luchaban cada día, llegando a convertirse en la Secretaria General de la Federación Nacional Sindical de Trabajadores Salvadoreños, FENATRAS, y siendo tildada por el Gobierno y por Sector Patronal como una “enemiga peligrosa” debido a su perfil y don de liderazgo en dicho movimiento. A esta acusación se le debió que fue secuestrada y torturada física y psicológicamente por cinco días, hasta que el Gobierno del presidente José Napoleón Duarte asumió la responsabilidad del hecho y fue liberada.

Febe tenía  27 años, y tres hijos cuando fue asesinada junto a otros sindicalistas por una bomba que fue colocada en el local de FENATRAS mientras almorzaban a las 12:30 del medio día el 31 de octubre de 1989. El hecho condujo a futuras movilizaciones sindicales, y sobre todo el recordar el nombre de esta mujer que tuvo que pagar con su vida la lucha que hacía no solo por ella, sino por todos aquellos y aquellas que tenían intereses en común por el pueblo.

Todas estas cualidades en una mujer hacen que no se pueda olvidar, pero más hace que se admire la fortaleza y la unión que tenia con los demás, por el trabajo en equipo y por la solidaridad. Febe representa no solo este movimiento sindical, sino que también representa a todas aquellas mujeres que vivieron la época de la guerra, la época en donde las violaciones a las mujeres estaban a la vuelta de la esquina y representa el sufrimiento que tenían que pasar  estas mujeres por salir adelante por sus seres queridos y por sus hijos e hijas.

Vanda Guiomar Pignato

vandaVanda Pignato nació el 16 de febrero en Sao Paulo, Brasil en el año de 1963. Es la actual secretaria de Inclusión Social en El Salvador, y pese a no ser una salvadoreña de nacimiento, si lo es de nacionalidad desde el año 2008; su labor en el país es admirable. Desde los años ochenta ha participado en distintos movimientos de lucha en pro de los derechos humanos en el país.

Pignato es presidenta de la junta directiva del Instituto Salvadoreño por el Desarrollo de la Mujer, ISDEMU, que desde hace dos décadas tiene una trayectoria por el trabajo social y cultural en el país y  por la defensa de los derechos humanos. En su natal país, ejerció actividades políticas y fue representante de Brasil e Servicio Universitario Mundial. Además es una de las fundadoras de la Secretaria de Relaciones Internacionales del Partido de los Trabajadores PT, en Brasil, por lo que también fue nominada representante oficial del PT para América Central.

Vanda quien además es la gestora del proyecto Ciudad Mujer, lleva a cabo campañas para la sensibilizar temáticas como el cáncer de mama y los derechos de las mujeres en el país. Y quien en el año 2015 fue diagnosticada con cáncer en el endometrio (paredes del cuello de su útero) en grado 3 de 4, aunque ella daba estas campañas, el impacto fue el mismo que el de cualquier otra persona. Y es por eso que este espacio está dedicado a una mujer que ha transcendido como persona y como mujer como lo es ella.

Ella es abogada y ha recibido numerosos reconocimientos como el de Americas Award en el 2011 que reconoce el esfuerzo de los servidores públicos y con iniciativas exitosas que contribuyen y favorecen el logro de los Objetivos del Desarrollo del Milenio. Obtuvo la medalla de la Legion de Honor en el 2013 por la defensa de los derechos de las mujeres y por la aprobación de la Ley Especial Integral para una Vida Libre de Violencia contra las mujeres.

Pignato representa a todas aquellas mujeres que han salido adelante a pesar de tener una enfermedad como la que ella tuvo, ya que actualmente ya esta recuperada después de la operación y de las quimioterapias. Representa la lucha que las mujeres hacen cuando se enfrentan ante tales obstáculos, haciendo de ellos un escudo para hacerse más fuerte, pero sobre seguir luchando por sus seres queridos, en el caso de Vanda su pequeño hijo Gabriel.

A finales de febrero 2016, la Asamblea Legislativa en una sesión plenaria, aprobó los Tribunales Especializados para una Vida Libre de Violencia y Discriminación hacia las Mujeres, con el fin de dar juicio a aquellos casos de violación a los derechos de las mujeres que no se han podido concluir y poder dar una respuesta inmediata a aquellos que se presenten. Esta acción que ha tomado el salón azul, se espera que sea una buena base para esta causa, y pueda ser eficiente, no como muchas de sus acciones en general.

Prudencia Ayala

ayalaEn 1885, Sonzacate, Sonsonate, vio nacer a Prudencia Ayala, en el seno de una familia indígena. Sus padres, Aurelia Ayala y Vicente Chief. A los diez años se trasladó a la ciudad de Santa Ana en donde aprendió el oficio de costurera, y lugar donde fue apodada “La Sibila Santaneca” ya que aseguraba tener la capacidad de predecir el futuro por medio de “voces misteriosas”. Aunque por tal razón recibió critica y burlas, Prudencia predijo la caída del Káiser de Alemania y la entrada de los Estados Unidos en la Guerra.

Prudencia, fue un símbolo importante para el feminismo en el país, ya que por medio de los artículos de opinión que empezó a publicar desde 1913 en el Diario de Occidente, se manifestó partidaria del antiimperialismo, feminismo y unionismo centroamericano, además de publicar textos poéticos en varios periódicos del país. Tenía un espíritu libertador y justiciero, razón por la que fue encarcelada por criticar al alcalde de Atiquizaya en 1919, y en Guatemala, varios meses por colaborar con la planificación de un Golpe de Estado.

En el año de 1930, Ayala pasó a la historia política en El Salvador cuando intentó postularse como candidata a la presidencia del país, solicitud que se le fue negada por la Corte Suprema de Justicia. Pero tal hecho impulsó al movimiento femenino para que se permitiera el derecho al sufragio femenino, finalmente reconocido en 1939, y que la Constitución de 1950 en el gobierno de turno del presidente Oscar Osorio, diera reconocimiento legal para los derechos de la mujer en el país.

Prudencia murió el 11 de julio de 1936, y por su labor en el país y por su emblemática personalidad, en el centro de la capital femenina, cerca de la Catedral Metropolitana se encuentra una pequeña plaza con el nombre de Prudencia, con una placa que dice: Prudencia Ayala, salvadoreña de sangre indígena, precursora de la lucha por los derechos humanos de la mujer.

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