Primer plano, Roberto Cañas. Al fondo, expresidente Alfredo Cristiani. Fotos/Internet

En la firma de los Acuerdos de Paz de 1992 en la ciudad de México, hubo diversas situaciones durante la realización del evento. El expresidente, Alfredo Cristiani, no iba a firmar el acuerdo de paz pactado por los dos principales actores de la guerra civil en El Salvador. Acá un breve relato de uno de los firmantes.


Por Marvin Díaz

Dieciséis días habían pasado de aquel frío enero de 1992. El alba rompía el silencio de la noche, el sol alumbraba hasta los más íntimos rincones de la ciudad de México; aquella luz anunciaba esperanza para muchos en un lejano país en la América Central. No era un día cualquiera. La estampa de varias firmas de hombres con pensamientos diferentes, tan diferentes hasta la muerte, pondría fin a una implacable guerra civil.

El Castillo de Chapultepec, México, uno de los sitios más significativos y sagrados de aquel país, sería el escenario en donde los dos principales actores de la guerra civil en El Salvador, terminarían con 12 años de conflicto armado que dejó una vergonzosa cifra de 75,000 muertos, según datos de la Comisión de la Verdad de las Naciones Unidas

Entre las flores púrpuras y amarillas que dividían a los representantes de ambos bandos, la alfombra roja, las cámaras de televisión y los invitados especiales, estaba sentado en primera fila de la historia, Roberto Cañas, uno de los 10 integrantes de la comisión negociadora del Frente Farabundo Martin para la Liberación Nacional (FMLN). Fue una ceremonia histórica, tanto para su vida personal, como para la vida de muchos salvadoreños que anhelaban la paz.

—Los mexicanos tiraron la casa por la ventana al brindarnos un protocolo de excelencia, esto, aparte que nos otorgaron uno de sus sitios significativo y sagrados, el Castillo de Chapultepec—, mencionó Cañas, y no era para menos, ese día era un hecho de trascendencia a inicios de la última década del siglo veinte. —Fue uno de los acontecimiento más importantes en mi vida que he tenido; representábamos al FMLN histórico, o sea, fuimos los que nos rompimos la madre en el campo de batalla” —, mencionó el también analista político.

Tras el discurso de ambas partes, lejos de los fusiles, las bombas y la sangre, vendría el momento cumbre donde se rubricaría el cese al fuego en El Salvador.

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Parte de la Mesa negociadora del FMLN. Al centro, (de barba) Roberto Cañas. Foto/Internet.

¿Cómo se sentía estar tocando la historia a través de este acontecimiento que trascendió fronteras?

—El 16 de enero teníamos 15 días sin dormir, estábamos zombis, en un estado de irrealidad porque uno no pensaba ser testigo de escribir y estar tocando la historia que cambio a este país

Eran alrededor de las 10 de la mañana, dentro del Chapultepec se habían concentrado los presidentes de los países de América Latina, quienes serían los testigos fieles de un acuerdo concretizado que se había obtenido de diversos diálogos y reuniones entre la extinta guerrilla y el Gobierno de El Salvador. Solamente bastaron más de dos horas para poner fin a 12 años de guerra.

Diez integrantes de la comisión negociadora del FMLN y comisión negociadora del Gobierno serían los únicos encargados de pactar con sus firmas el acuerdo de paz. Hubo hasta música y un delicioso banquete que ya no recuerdo ni de qué era—.

¿El Presidente Alfredo Cristiani no iba a firmar el acuerdo?

—El presidente Cristiani no iba a firmar el acuerdo, él nunca fue a la mesa de negociación, sí había firmado la comisión negociadora de parte del Gobierno, pero él no iba a firmar porque él no era parte de la mesa negociadora.

Mientras el presidente no firmara el acuerdo de paz, era como que… solo firmaron pero los de la comisión; firmar era comprometerse—.

¿Cómo hicieron para que Alfredo Cristiani firmara el acuerdo?

—Los mexicano son unos bandidos (en el buen sentido de la palabra) buscaron la manera para que firmara el presidente, ¿cómo lo hicieron? una vez que firmamos los 10 integrantes de la comisión del FMLN y la comisión del Gobierno, vino la señora de protocolo, con gran elegancia tomó el documento y lo fue pasando a cada uno de los presidentes que estaban en la parte de arriba.

El protocolo mexicano fue una gran picardía, dijeron: “ya firmaron todos, pasen el documento vamos hacer que firmen todos los presidentes”, y allí firmó Alfredo Cristiani. No estaba hecha la página para que firmara el presidente, solamente estaba la página para que firmara los de la comisión—.

¿Qué hubiera implicado que no firmara Alfredo Cristiani?

—Hubiera implicado una falta de compromiso.

***

Ahora, 24 años han pasado de aquel hecho histórico en donde El Salvador vio una pequeña luz de esperanza para detener los atropellos a los derechos y la dignidad de la población. Aun a pesar de este acuerdo que se firmaron en 1992, en la sociedad persiste los problemas de la desigualdad social, la exclusión y la pobreza.

Desigualdad, que ha sido una de las principales causantes de los problemas de inseguridad y de economía que atraviesa este pequeño país centroamericano, que a 24 años, ya no busca la paz para detener una guerra ideológica, sino para parar una guerra sin sentido entre el crimen organizado, los grupos terroristas, y los cuerpos de Seguridad, con una población inocente que a diario pone no menos de 20 muertos desde hace algunos años.

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