Los manifestantes protestaron contra el desalojo de comunidades indígenas, garífunas y campesinas en Honduras, así como contra el despojo de sus tierras ancestrales y medios de vida, para dar entrada a proyectos energéticos, mineros, de turismo y proyectos del supuesto desarrollo económico. Exigieron también justicia en el caso del asesinato de Berta Cáceres.


Por Alfredo Carías

¡En Centroamérica, fuera extractivitas! Fueron los gritos y consignas de mujeres y hombres en una manifestación global frente a las sedes diplomáticas hondureñas en el mundo. ¡En Honduras, No a la Impunidad! ¡Para Berta, Justicia!

Alrededor de 300 personas provenientes de comunidades y en representación de organizaciones sociales salvadoreñas protestaron frente a la embajada de Honduras en El Salvador atendiendo el llamado a la solidaridad internacional hecha por organizaciones sociales hondureñas.

Con este acto simbólico, expresaron su repudio e indignación por el asesinato de Bertha Cáceres, pero también por el asesinato de cientos de líderes populares, hombres y mujeres, defensoras y defensores de derechos humanos a lo largo y ancho de Honduras, crímenes todavía impunes según la ambientalista Vidalina Morales.

 “Alcemos nuestras voces, alcemos un grito contra la impunidad, un grito por la justicia, un grito por la vida, un grito por nuestros bienes comunes, por nuestros bosques, nuestros ríos nos pertenecen, por eso debemos salir a luchar y defenderlos”, exclamó Morales.

Los manifestantes protestaron contra el desalojo de comunidades indígenas, garífunas y campesinas en Honduras, así como contra el despojo de sus tierras ancestrales y medios de vida, para dar entrada a proyectos energéticos, mineros, de turismo y proyectos del supuesto desarrollo económico que solo beneficia a grandes empresas e inversionistas nacionales e internacionales, denunció Carlos Coto, representante de las organizaciones sociales salvadoreñas.

 “Las organizaciones sociales salvadoreñas nos pronunciamos contra las concesiones y represiones en territorios como el Bajo Aguan; son víctimas del acoso de las fuerzas policiales y paramilitares quienes con base a la violencia y represión quieren imponer sus proyectos, y nuestro territorio centroamericano no está exento de esas amenazas”, advirtió Coto.

 Dicha ofensiva de las empresas transnacionales ha tenido un alto costo en los países de la región centroamericana como es el caso de El Salvador, donde se ha sufrido el asesinato de seis defensoras y defensores ambientalistas en el municipio de Cabañas que lucharon contra la minería metálica y que sus asesinatos se mantienen en la impunidad, señalo la activista Margarita Posada.

La Acción Global fue un llamado de manifestarse y protestar frente a las embajadas de Honduras en muchos países de Norteamérica, Europa, en Centro y Suramérica, exigiendo esclarecimientos de estos actos criminales y protección para los defensores y las defensoras de la tierra, el territorio y de los derechos humanos.

Las manifestantes también demandaron la suspensión de los proyectos extractivitas y de otra índole que consideran es una acción de despojo de las tierras y territorios de comunidades indígenas, garífunas y campesinas.

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