El docente Miguel Ángel Serrano tendrá que enfrentar un proceso disciplinario en su contra, por el caso de la estudiante que denunció acoso y agresiones.


Por GatoEncerrado

La Fiscalía de la Universidad de El Salvador (UES) resolvió que la Junta Directiva de la Facultad de Medicina tiene que abrir un proceso disciplinario en contra del doctor Miguel Ángel Serrano, tal como lo había acordado en diciembre de 2016. Eso según consta en una copia de la resolución de la fiscalía, con fecha 31 de agosto de este año, a la que tuvo acceso GatoEncerrado.

La fiscalía universitaria explicó que Serrano posiblemente atentó contra la imagen o buena fama de una estudiante de medicina, causándole daño moral, según lo afirma el artículo 11 literal T del Reglamento Disciplinario de la UES. Eso además de ultrajarla y denigrarla. Por esa razón resolvió que la facultad retome el acuerdo de 2016, que fue pausado en ese tiempo para no entorpecer la investigación de la Fiscalía General de la República (FGR).

De acuerdo con el artículo 15 del reglamento disciplinario interno, las sanciones contempladas son la destitución del cargo o la suspensión temporal de seis meses a un año sin goce de sueldo.

Miguel Ángel Serrano fue condenado el pasado 22 de agosto por el Tribunal Tercero de Sentencia, a un año y seis meses de trabajo comunitario, pagar $720 para cancelar el tratamiento psicológico de la estudiante víctima de acoso y agresiones, y también fue condenado a la suspensión de sus derechos civiles, como no poder votar en las elecciones presidenciales de 2019.


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La víctima, una estudiante de medicina de la UES,  le explicó a GatoEncerrado que tuvo problemas con una materia y tras no tener repuesta administrativa en la universidad, Serrano le ofreció ayudarla. Así fue, la estudiante pasó la materia con ayuda administrativa de Serrano.

A cambio, Serrano le decía constantemente que ella le debía un año, y le explicó que esa “deuda” la podía cancelar con una cita, a la que la estudiante accedió.

“Yo accedí para que dejara de decirme que le debía un año”, dijo la estudiante.

El docente consiguió su dirección de casa y su celular. La buscó con frecuencia en su apartamento y le escribió muchas veces para que volvieran a salir, pero la estudiante se negó. Una de las razones para no salir con el docente fue que la estudiante se enteró de que estaba casado y que la esposa trabaja en la universidad.

Serrano, según dijo la estudiante, se disgustó por el rechazo. Así que la acosó la mayoría de veces que la veía caminar por los pasillos del edificio de la facultad de medicina. Le arrebataba de las manos el celular para revisar sus conversaciones. También la criticaba, frente a estudiantes, por su vestimenta y maquillaje. En una ocasión, según denunció la estudiante, la tomó de los brazos, la agredió y la obligó a entrar a su cubículo.

La esposa de Serrano dijo ante medios de comunicación que todas las acusaciones son falsas y que el proceso disciplinario tiene como única explicación la presión mediática.

 

 

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